Intervención en TDAH y neurorrehabilitación, revisión de algunos métodos.

Intervención en TDAH y neurorrehabilitación, revisión de algunos métodos.

De nuevo escribo una entrada extensa, pero ya que me pongo a revisar algunos asuntos relacionados con el TDAH, pues lo hago sin prisas, y además, no puedo evitar incluir otros asuntos relacionados con los métodos y técnicas que trato en la entrada. No es que quiera dar rienda suelta a un espíritu crítico, tan sólo intento dar algunas respuestas a otros profesionales o familiares que me preguntan por las cuestiones que voy a tratar aquí. Todo lo que rodea al TDAH es controvertido y requeriría de más entradas, pero por algún sitio hay que empezar, así es que ahí va…

El primer paso del camino que voy a tomar en esta entrada pasa por hacer un breve retrato de algunas de las dificultades que puede mostrar un niño con TDAH. Hay muchas publicaciones, descripciones y trabajos que recogen estas dificultades (Pennington & Ozzonoff, 1996; Barkeley, 1997; Seidman et al, 1997; Ozonoff y Jensen, 2001; Brophy, 2002; Artigas-Pallarés J, 2009; etc…), pero más o menos coinciden en que suelen:

  • Ser desorganizados, les cuesta planificar las tareas o pasos necesarios para lograr una meta.
  • Perseverar en los errores que cometen, y les cuesta reconocerlos, incluso con ayuda externa.  Es decir, dificultades en la automonitorización de la propia conducta.
  • Tener dificultad o falta de flexibilidad cognitiva para cambiar o seleccionar una nueva estrategia más eficiente cuando la que se está llevando a cabo es ineficaz para resolver una tarea.
  • Tener dificultades en la resolución de problemas y la toma de decisiones.
  • Tener dificultades en la finalización de una actividad en consonancia con la meta perseguida.  Esto se extiende desde juegos u ocio a tareas académicas complejas.
  • Mostrar una inadecuada estimación y manejo del tiempo.
  • ­Mostrar dificultades en atención sostenida y selectiva, sobre todo cuando se trata de detalles poco llamativos. Se distraen con facilidad, no inhiben bien los estímulos distractores, y después les cuesta trabajo volver a retomar el hilo de la tarea en curso.
  • Tener dificultades en el respeto de los turnos de palabra, de posponer recompensas, guardar el turno en la cola de espera, etc…
  • Dificultad para desarrollar o mantener esfuerzos ante tareas complejas que así lo requieren.
  • Dificultades en la regulación de las emociones y la motivación.
  • Y más…

Y sin entrar en detalles de la neurobiología del TDAH, no es mi intención aquí,  gran parte de los estudios realizados desde la perspectiva de la Neuropsicología han puesto el foco de interés sobre la corteza prefrontal y sus conexiones con otras áreas cerebrales, entendiéndose que el TDAH puede ser debido a:

  • Disfunción del lóbulo frontal.
  • Retraso en la maduración funcional de regiones cerebrales frontales.
  • Disfunción de los subsistemas frontosubcorticales, que implican las estructuras de los ganglios basales (núcleo caudado, putamen y globo pálido).
  • Disfunción en sistemas frontoparietales.

Pues bien, ¿A qué le recuerda todo lo dicho anteriormente?, ¿A la atención o a las funciones ejecutivas? Si seguimos considerando el TDAH como un trastorno atencional se seguirá tratando a los pacientes con herramientas y técnicas dirigidas al entrenamiento directo de los mecanismos atencionales. Intervenir sobre un sólo signo como si fuera el centro del trastorno es un error en la selección del objetivo terapéutico, además de un signo de nula formación clínica y humanística. Si a día a de hoy ya existe bastante nivel de acuerdo en considerar al TDAH como un trastorno en cuya base se encuentra un déficit ejecutivo, por qué no marcar como objetivo terapéutico intervenir sobre las Funciones Ejecutivas, entre otras muchas cosas. Vaya novedad, me dirán algunos de ustedes, y no les falta razón. Puede que vaya siendo hora de cambiarle el nombre al TDAH, así evitaremos algunas confusiones. Le vendría mejor un nombre como Trastorno Disejecutivo del Desarrollo con o sin Hiperactividad (TDDH), o Déficit Disejecutivo del Desarrollo (DDDH) con o sin Hiperactividad. En cierto modo, este asunto me recuerda al de la Memoria de Trabajo, que no es memoria pero se la llama Memoria, y genera confusiones. Por ser bastante ilustrativo de lo que pretendo decir, más adelante se puede ver el modelo de funciones ejecutivas de Anderson, por elegir alguno de entre los que hay.

Pero no son los temas anteriores los que me generan emociones encontradas, ni tampoco la cuestión de si existe o no el TDAH. Es el tema de la intervención el que me genera cierto desasosiego, ya que a veces los padres o familiares me hacen consultas sobre determinados tratamientos o técnicas que han leído en internet o les han comentado otros padres, y que parecen ser la solución rápida y definitiva que piden a gritos. Pero desgraciadamente, no hay solución fácil y rápida para nada relacionado con los pacientes por asuntos neurológicos. Volviendo al caso que me ocupa, este tipo de consultas me las hacen, por ejemplo, en referencia al neurofeedback, técnica que parece que gana adeptos y se multiplican las clínicas que lo ofrecen como tratamiento estrella, con excelentes resultados, tanto para el TDAH como para otros trastornos y patologías neurológicas. Lo primero que me viene a la cabeza cuando me preguntan sobre este tema es ¿Qué entiende cada uno por excelentes resultados y cómo los “mide”, o de dónde se sacan esas conclusiones? Parece una pregunta concreta y sencilla, pero las respuestas no son ni lo uno ni lo otro. Esto último ha sido lo que me ha llevado a hacer una revisión sobre la eficacia del neurofeedback en el tratamiento del TDAH.

Voy a empezar diciendo que esta técnica, en manos de un profesional sanitario titulado y cualificado por alguna Universidad reconocible, e incorporada como una técnica más a las que ya se usan en neuropsicología, no pudiera ser útil en la mejora de algún signo concreto del TDAH, pero de ahí a considerarlo como el tratamiento no farmacológico de elección para el TDAH distan uno o dos mundos. Y no me vale como excusa para su uso el manido “pues a mí o a mis pacientes les me funciona”. Si a ti y a tus pacientes os funciona, por favor, describe con detalle tu metodología de trabajo, tus resultados y tus conclusiones, y compártelo con los demás, no te quepa duda de que estaremos encantados de conocer los detalles de una intervención eficaz para aplicarla nosotros también. Pensando sobre esta cuestión me surge una duda creo que razonable, si, tal y como parecen indicar cada vez con más claridad los datos, el TDAH se caracteriza por ser un síndrome disejecutivo, y si con el neurofeedback no se incide sobre estos déficits nucleares del TDAH (junto a los aspectos emocionales, conductuales, y el entorno familiar, escolar y social), no me explico cómo puede mejorar cognitivamente un paciente trabajando un solo aspecto de la cognición, en este caso la atención, mediante el neurofeedback. O igualmente, ¿Cómo mediante una intervención de 15, 20 o 30 sesiones de neurofeedback un niño puede mejorar de forma global de su TDAH? Es obvio que sin unos procesos atencionales en buen estado el rendimiento del resto de funciones cognitivas se va a ver afectado, pero explicar la mejora de las funciones ejecutivas o de toda la cognición, junto a la motivación, la conducta y la emoción, en base al trabajo y la mejora en uno o dos componentes atencionales, es un salto conceptual difícil de digerir sin más. Y digo de forma explícita uno dos componentes atencionales, porque según a qué autor lean ustedes se pueden distinguir hasta cinco, seis, o siete tipos de atención. Este asunto me suena a tratar de iluminar una habitación cambiando la bombilla cuando son los fusibles los que están fundidos.

Y por añadido, aunque no voy a entrar en detalle, tenemos el asunto de la dificultad de la generalización de la mejora de la atención, tanto al rendimiento de otras funciones cognitivas, como a situaciones distintas a las entrenadas. Debido a esto, algunos autores recomiendan centrarse en la rehabilitación de los componentes más complejos de la atención y hacerlo implementados en tareas funcionales (Park y Barbuto, 2005). Parecería entonces más razonable, a mi forma de ver, elegir como diana terapéutica los procesos cognitivos de alto nivel que controlan los mecanismos atencionales (Véase Modelo de Ríos, Periáñez y Muñoz Céspedes (2004); y Modelo de Anderson (2008)) y entrenarlos directamente  (Papazian, Alfonso, Luzondo, Araguez, 2009).

Ríos

Anderson

Otra cuestión que no me cuadra es el método de trabajo de esta técnica, me parece que no está en sintonía con algunos de los principios básicos ni de la neurorrehabilitación ni del funcionamiento cerebral, como pueden ser, el aprendizaje significativo, el aprendizaje asociativo, la motivación, el movimiento, el principio de transferencia, la validez ecológica, y la funcionalidad de las tareas empleadas, siendo estos últimos dos aspectos clave en neurorrehabilitación. ¿Cómo encaja sentar a un niño delante de la pantalla de un ordenador con estos principios básicos? Pues no muy bien, a mi modo de parecer. ¡Pero ojo!, y repito, no digo que en algún momento de la intervención con un paciente con TDAH no pudiera ser útil el neurofeedback. Hay momentos concretos dentro de cualquier plan de intervención donde se trabajan funciones cognitivas “aisladas” mediante tareas que no son ecológicas ni funcionales, en los que se emplean herramientas y objetos variados como un puñado de cubiertos, réplicas de comida, figuras geométricas de madera, canicas, una tablet, una baraja de cartas, o papel y lápiz, sin más poder rehabilitador que el que el conocimiento del neuropsicólogo les aporta. Pero de ahí a usar el neurofeedback como herramienta principal de intervención o  neurorrehabilitación dista mucho, y además, parece algo diametralmente opuesto al trabajo clínico de un neuropsicólogo.

No vayan a creer que es desconfianza hacia esta técnica en concreto, la misma opinión me genera cualquier otra herramienta o intervención que prometa ser la solución para muy diversos trastornos neurológicos, y cuyo principal método de trabajo se base tan sólo en la interacción niño-ordenador, ya sea de forma pasiva o activa. O ya puestos, incluyo a pacientes por ictus-ordenador, o pacientes con demencia-ordenador, o pacientes con Esclerosis Múltiple-ordenador, o mayores sanos-ordenador, etc… El asunto de los ordenadores se nos va de las manos, reducimos al absurdo la buena relación que existe entre tecnología y neurorrehabilitación. A lo que voy, no creo que ningún método, herramienta, o técnica aplicada de forma aislada a la neurorrehabilitación sea por sí sola suficiente para generar beneficios mínimos o significativos en la vida de nuestros pacientes. En cualquier caso, ese valor añadido a la técnica o herramienta se lo dará la pericia y formación del neuropsicólogo. Un tanque tiene gran poder de destrucción, pero si me lo dan a mí no rompo ni un cristal con él, de hecho, no creo que sea capaz de ni de entrar en  la cabina.

tratamiento

En la imagen de la derecha vemos una intervención mediante neurofeedback, y en la derecha parte de una sesión más amplia de neuropsicología con un niño, en la que empleo una alfombra para trabajar planificación, control de la impulsividad, flexibilidad cognitiva, resolución de problemas, razonamiento, memoria visual, atención sostenida, atención selectiva, pulimos las habilidades sociales, y mientras, nos divertimos juntos. La tarea con la alfombra, otras veces sustituida por las salas y personal de la clínica, consiste en diseñar un recorrido por sus carreteras con el fin de recoger con nuestro autobús a todos los viajeros (fichas amarillas) y llevarlos al circo, o a cualquier otro lugar, a la vez que se deben cumplir una serie de restricciones y normas. El feedback sobre su ejecución se lo doy yo al principio (si lo necesita), pero persiguiendo el objetivo de que el feedback lo extraiga él sólo a partir del reconocimiento del éxito o no en la ejecución de la tarea. La vida no siempre nos da feedback de forma explícita, debemos aprender a extraerlo nosotros mismos a partir de claves más o menos evidentes que nos ofrece el entorno. A la hora de trabajar con nuestros pacientes, aunque se pueda entrenar un proceso cognitivo de forma más o menos “aislada” o preferente, la realidad manda, y la Cognición funciona como una maquinaria formada por una serie de engranajes que deben estar bien ensamblados y moverse de forma coordinada para llegar a un fin, no hay más ni menos. Llámenme clásico o romántico si quieren, pero prefiero la alfombra.

Al final me extiendo con el neurofeedback, y no es que le tenga manía, es tan sólo que me genera cierto recelo la abundante publicidad anunciando su éxito como el tratamiento más efectivo para el TDAH, o para muy diversas patologías neurológicas. Pero, ¿En qué datos se basa una afirmación tan contundente? El acuerdo en las publicaciones disponibles en motores de búsqueda como Medline o Cochrane es palpable y rotundo, por ahora la eficacia del neurofeedback se encuentra en un estado que requiere de más estudios que cuenten con suficiente poder estadístico, y que incluyan unas medidas de resultados bien definidas, con un buen grupo control, una buena selección  de los sujetos de estudio, aleatorización, etc… Y no estoy muy seguro de que por ahora se llegue a rebasar esa línea de evidencia científica que certifique su indudable utilidad como herramienta neurorrehabilitadora. Cualquier intento de probar que una técnica o intervención neurorrehabilitadora es eficaz constituye una tarea muy muy complicada…Ni más ni menos igual que la población de estudio. Aunque si le preguntan a las sociedades Applied Psychophysiology & Biofeedback (AAPB) y la International Society of Neurofeedback & Research (ISNR), y sus asociados, les dirán que esta técnica tiene un nivel de eficacia 4 ó 5, es decir, es específica, eficaz y muy recomendable para el tratamiento del TDAH, y que esto está científica e indudablemente demostrado… ¿Qué sabrán y que no nos quieren contar para hacer esta afirmación? En una comparación burda, es como decir: “según los fabricantes de albóndigas de lata, comer albóndigas de lata es bueno para la salud y le hará parecer más guapo”. Quizás hagan esta afirmación en base a observaciones que muestran que con un entrenamiento en neurofeedback se podrían modular las ondas cerebrales theta y beta, o el ritmo sensoriomotor (pues ea, y nos quedamos tan panchos). Esto se puede ver en el artículo que hay pinchando en este enlace http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24321363.

A continuación dejo enlaces a artículos que tratan este asunto:

1-En el siguiente enlace

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4230047/pdf/fnhum-08-00906.pdf pueden ver un meta-análisis reciente sobre neurofeedback y TDAH. Este meta-análisis tan sólo incluye 5 estudios que cumplieran los requisitos mínimos para ser considerados adecuados, es decir, siguen siendo muy pocos los estudios que cumplan los requisitos de ser un ensayo clínico controlado, aleatorizado y diseñado de forma apropiada. Aún así, la metodología y los resultados también son poco aclaradores y algo limitados, ya que incluyen medidas de resultado bastante subjetivas como la percepción de la capacidad atencional del niño por parte de padres y profesores, que “probablemente” no sean ciegos al tratamiento (puff, ahí lo llevas), y la valoración mediante una escala generalista de evaluación de niños con TDAH. En la misma línea, las conclusiones también son algo pobres, concluye que con el entrenamiento mediante neurofeedback mejora la dimensión atención (recordemos que evaluada por padres y profesores), es decir, concluyen que entrenando la atención mejora la atención, ¡Al menos desde un punto de vista subjetivo! Para esto no hace falta hacer un meta-análisis ni un estudio científico. Y para finalizar, acaba diciendo que se necesitan estudios con una metodología más cuidada, y un mayor número de sujetos experimentales para llegar a una conclusión firme. De nuevo la misma historia contada una y otra vez. Y como suele ser habitual, ni rastro de otras funciones cognitivas, ni de una adecuada evaluación neuropsicológica.

2- El siguiente enlace es de una revisión sistemática que incluye la evaluación de funciones cognitivas como la atención, funciones ejecutivas, memoria de trabajo y velocidad de procesamiento. Concluyen que no encuentran un efecto de mejora significativa en el funcionamiento neurocognitivo tras el entrenamiento con neurofeedback. Claro, si no se interviene sobre dichos procesos cognitivos es difícil que mejoren significativa o no significativamente. Se puede ver en el siguiente enlace:

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24168522

3- En este artículo se muestra el mismo problema que en los anteriores: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22890816

4- Y otra revisión sobre tratamientos para TDAH:

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4025987/pdf/nihms-532040.pdf

5- Y otra…

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25220087

6- Les dejo también un enlace a la guía clínica  sobre el TDAH publicada por el Ministerio de Sanidad en el 2010. En ella encontrarán información sobre evidencia científica y recomendaciones de expertos sobre diversos tratamientos para TDAH:

http://www.guiasalud.es/GPC/GPC_477_TDAH_AIAQS_compl.pdf

http://www.guiasalud.es/egpc/TDAH/completa/index.htmlEn

Me da la sensación de que existe un notable esfuerzo por convencernos de que el neurofeedback es una gran herramienta de neurorrehabilitación, pero no salen las cuentas. Al menos las cuentas de sumar los resultados obtenidos más los datos objetivos sobre su eficacia en neurorrehabilitación. Algo no me cuadra en este empeño, que cada uno saque sus propias conclusiones, yo tengo las mías.

Si no pueden descargar o ver todos los artículos desde su casa, pueden ir a un ordenador de biblioteca de una Universidad (son públicas y pagadas por todos), entrar en Medline y verlos o descargarlos sin problemas.

7- Pinchando en el siguiente enlace se puede leer un artículo más que interesante sobre el neurofeedbak. En lugar hacer un estudio clínico, se propusieron darle una base teórica a la forma en que esta técnica podría ser útil para la práctica clínica. Es algo largo y denso, pero si tienen ganas y tiempo se le puede sacar provecho,  ahí va:

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4270171/pdf/fnhum-08-01008.pdf

Quizás falten más iniciativas como esta última, es decir, que alguien tome en consideración una buena base teórica sobre los fundamentos neurobiológicos del neurofeedback, asociándolos a los principios del aprendizaje y, obviamente, incluyendo los principios de la neurorrehabilitación (incluyo estos puesto que se persigue este objetivo, y se suele olvidar¿?), y alejándose de la pura gamificación y entretenimiento para el niño, cree una herramienta de neurofeedback con unas bases y unos objetivos clínicos bien claros desde su nacimiento. No soy Goldberg, ni Damasio, ni Barbara Wilson, ni un neuropsicólogo de reconocido prestigio nacional, pero las entendederas que me han dado mis años de estudio y mi experiencia clínica me inclinan a tener esta opinión. El día que se publiquen mejores datos que avalen el uso clínico de esta técnica cambiaré mi opinión y la adjuntaré a esta entrada de blog, no soy un acérrimo detractor, tan sólo algo crítico.

Dirán que estoy siendo algo estricto, que sólo pongo los artículos que no encuentran resultados realmente significativos y que no terminan de avalar el uso clínico del neurofeedback de forma concluyente, pues sí, pero no es de forma intencionada. Tan sólo me estoy ciñendo a buscar meta-análisis y revisiones sistemáticas sobre esta temática, y esto es lo que hay…muchas dudas todavía. Otra cuestión, que me parece clara y meridiana tras la revisión crítica de este asunto, es que de ninguna manera existen cientos de artículos científicos (al menos publicados en motores de búsqueda mundialmente reconocidos y que cumplan unos criterios de calidad metodológica mínima) que avalen el uso de esta técnica en el TDAH ni en otros trastornos o patologías neurológicas. Hay algunos artículos publicados, pero no cien. Por mucho que se repita la anterior afirmación como un mantra en diversas páginas web, no van a parecer esos cientos de artículos con suficiente aval científico. Esta técnica se empezó a usar de forma experimental para tratar alteraciones neurológicas en la década de los 70, creo que 46 años es tiempo suficiente para que se hubieran publicado una cantidad adecuada de estudios siguiendo una estricta metodología para validar su uso clínico en el TDAH u otras patologías neurológicas….seguiremos esperando.

También quiero aclarar que en ningún momento digo que no pudiera ser útil en algún sentido, no tengo datos para sostener esa afirmación, pero antes de recomendarlo a nuestros pacientes debemos tener una buena cantidad de evidencias a favor en la mano, y estas no están en ningún sitio. Un apunte extra, para traumatismo craneoencefálico, Ictus, Alzheimer y otras demencias, Parkinson, Esclerosis Múltiple, etc… no hay apenas rastro de publicaciones científicas en ninguno de los portales en los que he consultado sobre el uso o, ni mucho menos, sobre la eficacia del neurofeedback como herramienta neurorrehabilitadora, ni como medio para retrasar el avance de enfermedades neurodegenerativas. Busquen ustedes mismos en Pubmed, crucen por ejemplo las palabras neurofeedback y stroke, o neurofeedback y Alzheimer, o neurofeedback y “cualquier patología”, y lean los artículos que arroja la búsqueda, prácticamente son inexistentes los datos sobre la eficacia del neurofeedback en la neurorrehabilitación cognitiva y/o funcional del daño cerebral adquirido o neurodegenerativo, y mucho menos como herramienta útil en la prevención de las demencias. Para traumatismo craneoencefálico la única revisión que he encontrado es del 2013  (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24199220), y esta se hace en base a estudios publicados en Google Scholar (no es el mejor de los sitios para hacer una revisión) y concluye lo mismo, que los pocos estudios que hay no tienen una metodología adecuada para poder llegar a una conclusión mínimamente firme, por lo que no se puede recomendar como instrumento de neurorrehabilitación. Por mi parte, y sin lugar a dudas, no la considero una técnica a recomendar en daño cerebral adquirido y demencias, en estos campos sí que me parece mucho más alejada de la metodología y los objetivos terapéuticos que perseguimos los neuropsicólogos o los equipos de neurorrehabilitación. Mi opinión personal es clara, no me gusta el neurofeedback como herramienta neurorrehabilitadora, más allá de que sea útil o no. Los neuropsicólogos y los equipos de neurorrehabilitación contamos con muchas herramientas útiles, y otras nuevas que están por llegar. La pregunta que me hago después de haber hecho esta revisión ya no es sobre la eficacia o la ausencia de esta, ahora me pregunto si necesito el neurofeedback o no, y por ahora me parece un instrumento prescindible en mi trabajo.

En definitiva, el problema fundamental es que estamos hablando de una herramienta, es decir, el neurofeedback es tan sólo una herramienta complementaria en nuestro trabajo, que se podría emplear integrada dentro del marco de intervención de una Disciplina como la Neuropsicología, pero no es más. No le podemos pedir ni más ni menos que a cualquier otra de las herramientas que usamos. De verdad, no termino de ver por ningún sitio la tan publicitada efectividad del neurofeedback, no la veo. Aunque una recomendación razonable sería que el neurofeedback fuera aplicado por profesionales de la neuropsicología, o si me apuran, por profesionales sanitarios con formación en neurociencia y neurorrehabilitación, y que, además, sea empleado como herramienta complementaria dentro de un programa de neurorrehabilitación global u holístico, ya que ningún síntoma, signo, o trastorno tiene vida propia más allá del individuo como ente global y complejo. Los mecanismos atencionales no escapan a esa apreciación. O se tiene en cuenta al individuo y sus circunstancias al diseñar el plan de intervención o no se está comprendiendo qué es un trastorno. Si alguien es capaz de aislar un proceso cognitivo del resto de la cognición, actuar sobre él de modo preciso, hacerlo mejorar, y conseguir que dicha mejora se generalice al resto de esferas que componen al individuo (cognitiva, comportamental, emocional, social, escolar, laboral, familiar) le pongo un monumento, una avenida y su nombre a una rotonda. Ah, y tiro mis libros de neurociencia. En fin, retomo el tema, ¿Por qué hago referencia a ese perfil profesional del neuropsicólogo? Porque si el que les propone tratar a su hijo mediante neurofeedback es un Trainer, es decir, un profesional de cualquier campo profesional (como empresariales, física, carpintería, biología, marketing, ópticos u optometristas, padres de niños con TDAH, maestro de escuela, coach, psicopedagogo, abogado, etc… y lo digo porque los hay) que ha hecho un curso de “aplicación clínica” de esta técnica, de entre 2 y 6 días de duración, primero recele, y acto seguido busque un profesional con una formación más adecuada a las necesidades de su hijo, o de su familiar con daño cerebral, o de su madre o conyugué con demencia incipiente. El patio de la neurorrehabilitación y la estimulación cognitiva está patas arriba, es un auténtico sin Dios, pero qué mínimo que zapatero a tus zapatos.

Dejo el neurofeedback y paso a otro método. Todavía no tengo  muchos datos sobre un nuevo método desarrollado en España, el método BAPNE, de las palabras Biomecánica, Anatomía, Psicología, Neurociencia y Etnomusicología, creado por un musicólogo, una profesión muy respetable, aunque uno diría que poco tiene que ver con la estimulación cognitiva, la neurorrehabilitación, o el TDAH. ¡Y se nota! Según sus fuentes, uno de los principales objetivos para los que se ha creado este método es la estimulación cognitiva a pacientes neurológicos, sin embargo, si entras en su página web o revisas sus artículos publicados, la fundamentación teórica del método para este objetivo brilla por su ausencia. No hay ni una referencia bibliográfica a nada que tenga que ver con la neurorrehabilitación o la estimulación cognitiva. O lo saben todo o no saben nada sobre estimulación cognitiva. Visto así da la sensación de que el argumento es “esto sirve para la estimulación cognitiva porque a mí me lo parece, lo creé para otra cosa, pero mira, igual sirve para un roto que para un descosido”. A post hoc nos gusta subirnos al carro que más vende, pero las cosas no funcionan de esta manera, o al menos, no deberían. Anuncian: “grandes logros y beneficios demuestran esta forma de trabajo con personas con TDAH, déficit cognitivo, toxicómanos, Alzheimer y Parkinson entre otros”, pero la revisión de esas supuestas evidencias me lleva a concluir que no existen datos objetivos que las avalen, ni rastro. Y ni muchísimo menos hay evidencias de que hacer los ejercicios que propone este método retrase el deterioro cognitivo y físico en Alzheimer, o demencias en general, ¡No las hay¡ Lo poco que hay publicado es metodológicamente muy limitado, y más de corte descriptivo, no va en el sentido de tratar de demostrar la eficacia del método en cuestión.

Si nos vamos a las bases conceptuales que sustentan el BAPNE podemos ver que son extremadamente endebles. En lo que me toca, la descripción del conocimiento neurocientífico que sustenta dicho método es nula, se limita tan sólo a hablar de la activación de los lóbulos cerebrales en general, es decir, no hay neurociencia por ningún lado. La revisión de este aspecto es escueta. Copio textualmente de la sección de Neurociencia de su página web: “La finalidad es, la activación de todos los lóbulos cerebrales gracias a la aplicación de ejercicios concretos y especialmente dirigidos al desarrollo de las Inteligencias Múltiples, cuyo eje común es la percusión corporal sistematizada por el método BAPNE”. Muy bien, pero ver la televisión también activa todos los lóbulos cerebrales, y si ya nos metemos en faena, para estimular y poner en acción procesos cognitivos, movimiento, y al cerebro al completo, podemos poner a los pacientes con daño cerebral en mitad de la M30 y pedirles que la crucen, así se agudiza la atención y las habilidades motoras necesarias para la marcha, y para la supervivencia. La cuestión es que no todo movimiento o actividad vale como estimulación cognitiva, neurorrehabilitación, o para el retraso y prevención del deterioro cognitivo, y menos si se ha diseñado sin un sustento y una planificación teórica previa. Tampoco entiendo la mezcla que pretenden hacer entre neurociencia e Inteligencias Múltiples, no la explican. También hace referencia vaga a la atención, concentración y memoria, pero poco puedo aportar, las nombra de pasada y sin encajarlas de forma ordenada en las tareas que propone, demasiado abstracto. Y no menos llamativo, este método se enseña ya en un Máster de Neurorrehabilitación, pero esto no me hace darle más valor al método, sino menos al Máster. Como digo en otras ocasiones, si demuestran con fundamento su utilidad, bienvenido sea. Sin embargo, este método está recorriendo el camino al revés, primero digo que he demostrado y fundamentado su eficacia, segundo, lo aplico a población neurológica, y tercero, y ya si eso, le doy base conceptual.

Valoren ustedes mismos la diferencia entre BAPNE y Neuron Up, una herramienta seria y profesional de estimulación cognitiva creada por expertos con experiencia previa en la atención a pacientes neurológicos, con muchas horas de trabajo de preparación y actualización constante, concebida desde el inicio con el único fin de ser una herramienta profesional de estimulación cognitiva, que propone tareas bien diseñadas con el fin de poner marcha los procesos cognitivos concretos que queremos trabajar en cada momento ¡Y se nota! La diferencia entre ambas es como la que hay entre el cielo y el infierno. Neuron Up pone a disposición de todo el mundo su base conceptual, y es muy buena. Comparen visitando ambas webs:

Neuron Up: https://www.neuronup.com/es

BAPNE: http://www.percusion-corporal.com/index.php/es/

Les dejo el enlace a las publicaciones de BAPNE, en varias de ellas hablan explícitamente de estimulación cognitiva, pero ni en la introducción, ni en la metodología, ni en la bibliografía hay ni una sola palabra o mención a la estimulación cognitiva:

http://www.percusion-corporal.com/index.php/es/grupo-investigacion/publicaciones

En este enlace podemos leer la declaración del creador que me lleva a hacer la revisión del método, y que a la postre me hace ser más duro en mi crítica y más escéptico con este método, juzguen ustedes mismos:

http://www.laprovincia.es/sociedad/2012/12/28/javier-romero-percusion-corporal-frena-enfermedades-degenerativas/505750.html

Y para acabar con este método, les dejo un enlace a un vídeo de una sesión de estimulación cognitiva mediante BAPNE. Si las tareas que se ven en los vídeos están pensadas de antemano y concienzudamente para trabajar procesos cognitivos concretos, y para que las hagan pacientes neurológicos, con demencias, o con TDAH, y además, en grupo, que venga Dios y lo vea, porque yo no lo veo nada claro.

https://www.youtube.com/watch?v=aEifMpBVmMU&ebc=ANyPxKquY_GSdTqrNkop7H96edLznigOidN0njuc-6-mbs9zSbKb_xCtCVrZIIAf0zfjX0KG5rX9Hbsgl7tDiI5StgBaNP0DCA

Sinceramente, no me parece un método que haya sido ideado y desarrollado desde su inicio con el objetivo primordial de servir para la estimulación cognitiva en población neurológica, ni por asomo. Tengo la sensación de que ha sido creado con un objetivo diferente, y por alguien que no ha tratado previamente con pacientes neurológicos, ni con niños con TDAH, ni con trastornos del neurodesarrollo. Pero, ¿Podría llegar a ser una herramienta más de las que se emplean en neurorrehabilitación? Pues es remotamente posible, pero aún le queda mucho que demostrar, y por ejemplo, un método como Perfetti le gana por la cara, al igual que las tareas duales, que combinan cognición y movimiento, y que pueden ser diseñadas por cualquier equipo de neurorrehabilitación con formación y experiencia específica en este campo, que también le mojan la oreja a BAPNE. El punto culminante, y objetivo fundamental de la estimulación cognitiva y de la neurorrehabilitación, es el logro del mayor nivel de independencia funcional del paciente en la realización de las actividades de la vida diaria. Para lograr este objetivo, la orientación de las tareas/ejercicios hacia la funcionalidad y la validez ecológica son claves, pero no hay ni rastro de estas en la concepción de este método, una laguna difícil de pasar por alto. Si se pretende que BAPNE sea una herramienta clínica, lista para ser aplicada a estas poblaciones, necesita una revisión y una reconceptualización muy a fondo.

También, y de verdad, me gustaría ver cómo han hecho para probar que este método es eficaz para el tratamiento de los signos asociados al TDAH. Poner de acuerdo a 15 o 20 niños con este trastorno para que realicen todas estas coreografías en grupo debe ser una hazaña digna de alabar, y de ser publicada en vídeo. E igualmente, con pacientes con demencias y daño cerebral sobrevenido, donde la mezcla de déficits de memoria, atencionales, apraxias, agnosias, desorientación espacial, problemas de conducta, déficits ejecutivos, hemiplejias, hemiparesias, etc…hacen difícil juntar un grupo homogéneo para realizar estas coreografías tan complejas.

En definitiva, BAPNE está muy lejos de demostrar ser una herramienta útil en neurorrehabilitación, por ahora carece de los fundamentos mínimos para ello. Aunque me he ceñido a mi campo de trabajo, que es la neuropsicología dentro de la neurorrehabilitación, sospechaba que el resto de patas sobre las que se intenta sustentar BAPNE serían igual de débiles que la de Neurociencia. Así es que le envié la parte de Biomecánica a una Fisioterapeuta especializada en Neurología con más de 10 años de experiencia laboral. La respuesta que me manda tras hacer la revisión es la que sospechaba, es decir, que es inexistente. Textualmente me dice:

“Si este método tiene alguna base o fundamento en la biomecánica bajo ningún concepto lo demuestra en su página oficial, ya que todo lo que podemos encontrar allí son palabras encadenadas sin ningún sentido y, desde luego, sin ningún conocimiento básico sobre biomecánica o fisiología que lo sustente. Todavía estoy intentando descifrar qué tienen que ver los fundamentos del método Bapne con la Biomecánica, por más que lo leo no entiendo qué nos quiere decir ni en qué se intenta sustentar. Está claro que los movimientos corporales que realiza cualquier persona se encuentran comprendidos en los tres planos (sagital, frontal y transversal), pero estos tres planos no son más que una simple representación imaginaria para describir la localización de los distintos componentes corporales en el espacio, esto no es una explicación sobre biomecánica. El hecho de hacer una relación abstracta entre inteligencias múltiples y biomecánica no mejora el panorama, lo hace más confuso. Cualquier persona que tenga conocimiento sobre neurorrehabilitación sabe que el aprendizaje se genera cuando existe significación en las tareas propuestas durante las sesiones de trabajo con los pacientes, es decir, cuando se realizan tareas funcionales y útiles para el paciente y que, además, estén basadas tanto en la repetición como en la variabilidad. Desde luego, me parece algo muy entretenido para jugar con niños, este tipo juegos los he practicado en la infancia, imagino que igual que tu. Sin embargo, pensar que se pueda recomendar este método para la rehabilitación de cualquier persona con algún tipo de daño cerebral, sea el que sea, me parece escandaloso, irresponsable, y exento de ética. Personalmente, en ningún caso recomendaría este método como actividad a incluir en un programa de neurorrehabilitación. Desde luego, la neurorrehabilitación ¡No es un juego!”.  Doy por concluida la revisión de BAPNE.

Ya que estoy metido en faena, pues voy a continuar repasando métodos que han llamado mi atención. Sorprendentemente, en lugar de ir a menos con la llegada de la era de la información-formación, y con el acceso a estas por parte de profesionales y usuarios de la salud, se expande el uso de métodos con una base científica y unos resultados o eficacia terapéutica poco claras, o directamente sin comprobación, como Tomatis, Terapia Biomagnética, Samonas, método Berard, terapia de Movimientos Rítmicos, Reflejos Primitivos, Brain Gym, la optometría comportamental, audiopsicofonología, terapia visual, la reorganización neurofuncional, Doman, Padovan, etc, etc… como tratamiento de las consecuencias derivadas de patologías neurológicas o daño cerebral, “obviamente” entre ellas el TDAH. Busquen una en internet y les llevará a las otras. Estos métodos, que casualmente, suelen ser ofertados por la misma consulta o clínica y por el mismo “terapeuta” (término ambiguo donde los haya), tienen en común varios puntos:

1-Suelen ser métodos de tratamiento pasivos en los que el paciente sólo se tiene que tumbar a ser movilizado por el terapeuta, o ver o escuchar algo supuestamente terapéutico, cuyo efecto será la  reorganización estructural y funcional de un cerebro disfuncional.

2- Cuentan con una disparatada explicación sobre su funcionamiento, su altísima efectividad y su aplicabilidad en la rehabilitación de una multitud de patologías, trastornos y alteraciones neurológicas (entre ellos el TDAH), aunque no fueron concebidos con tal fin, ni sus creadores eran expertos en neurorrehabilitación, ni en neurología en particular, ni en general. Por ejemplo, Tomatis se basa en que la cóclea y el vestíbulo “dinamizan” (dinamizar es un término vago, copiado textualmente de su página web) el cerebro mediante su acción sobre la formación reticular, que a su vez actúa sobe el resto del cerebro al completo. Luego, estimular el oído (incluyendo la cóclea y el vestíbulo), mediante unos sonidos “especiales”, activa la formación reticular y esta, a la postre, induce una reorganización funcional del cerebro optimizando su funcionamiento. Esto es escasamente cierto, todo el mecanismo de acción de los sonidos “especiales” de Tomatis es una simplificación muy parcial e interesada del funcionamiento cerebral, ya que cualquier información sensorial, no sólo la auditiva, pasa por varios núcleos del troncoencéfalo, incluyendo la formación reticular, y de ahí pasa a áreas subcorticales y corticales. Es decir, subrayo, la formación reticular no es sólo propiedad de la audición, por ella pasan, en su camino al resto del cerebro, todos los estímulos que recibimos, independientemente de la modalidad sensorial, pero Tomatis le otorga una cualidad terapéutica y única a la audición, que está lejos de ser creíble (ver figura siguiente). La parte de que estos sonidos especiales dinamizan el cerebro y cambian su funcionamiento alterado a causa de cualquier patología neurológica, optimizando su rendimiento, es directamente inventada, o al menos no han demostrado que ese proceso neurofisiológico ocurra como se aventuran a decir, ni dan una explicación plausible, ni no plausible, de cómo se produce. Creo que haber elegido a la formación reticular sólo es un intento de dar un golpe publicitario, por el lugar que ésta ocupa en el Sistema Activador Reticular Ascendente y su papel en la activación general del sistema (cerebro). Cada método hace su explicación de la misma forma simplista y parcial, basada en el sistema sensorial que le interese, ya sea auditivo, visual, somatosensorial o motor.

Imagen sacada de www.cochlea.eu

Imagen sacada de http://www.cochlea.eu

4- Explican las casusas del TDAH en base a dificultades o alteraciones visuales, auditivas, dietéticas, a que no se han seguido unos patrones naturales de desarrollo motor, porque siguen activos algunos reflejos que no deberían estarlo, a traumas emocionales de la etapa fetal o perinatal, a fenómenos geobiológicos, etc… Busquen una y les llevará a las demás. En definitiva, muchas posibles causas para un mismo trastorno, pero ni una palabra de neurología para explicar un trastorno neurológico. Bueno si, la teoría de la inmadurez funcional de cuerpo calloso, uno de los varios haces de fibras nerviosas que conectan los dos hemisferios cerebrales ¿Acaso la atención, las funciones ejecutivas, la emoción o la motivación no residen en el cerebro? Siempre me pregunto cómo se puede llegar a estas conclusiones tan diferentes sobre el origen de los trastornos neurológicos, casi todos en población infantil.

5-Incluyen una palabra de moda, neuroplasticidad o plasticidad cerebral, como si fuera un gran logro del método en cuestión hacer que ésta se produzca. Tapar uno de los dos ojos con un parche y el otro no, o mover repetidamente tres dedos de una mano dejando los otros dos entablillados e inmóviles durante unas horas ya produce neuroplasticidad. Incluso no hacer nada la produce, de una forma algo estúpida, pero neuroplasticidad al fin y al cabo. En realidad, todo lo que hacemos o dejamos de hacer en nuestro día a día modifica nuestro cerebro (plasticidad cerebral), la cuestión es hacer cosas  con orden y sentido. A la neuroplasticidad le suelen acompañar palabras como reorganización neurofuncional, resincronización hemisférica, activación o energización cerebral, dinamización, reconexión, etc… Verborrea biensonante vagamente científica.

6- ¿Cuál o cuáles han sido las aportaciones que han realizado estos métodos al conocimiento de los aspectos biológicos, sociales, cognitivos, conductuales o emocionales del TDAH o de cualquier otro trastorno o patología neurológica? ¿Y si los han hecho, dónde están publicados? No me vale la respuesta de “en nuestras propias webs o congresos internacionales se puede obtener claramente esta información”.

7- No hay publicaciones científicas ni estudios que hayan puesto a prueba o comprobado, ni mínimamente, la eficacia neurorrehabilitadora de estos métodos. No existen, no hay ni rastro en ningún motor de búsqueda de artículos científicos que elijas.

Hay vídeos sobre estos métodos en Youtube, no pongo los enlaces, pero los pueden buscar ustedes y sacar sus conclusiones. Algunos son para echarse a temblar.

El foro de este blog está abierto a comentarios y réplicas. Cada uno puede hacer su propia revisión bibliográfica sobre este asunto desde casa entrando en Medline o en la biblioteca  Cochrane, o preguntándole al Ministerio de Sanidad, o a algún experto de su confianza, y sacar sus propias conclusiones. También encontrarán artículos publicados sobre estos métodos en sus propias webs, revistas, o en alguna revista sin especificar, avalando la eficacia de los mimos. Ustedes deciden…Yo no uso ninguno de estos métodos ni los usaré, ni los recomiendo ni los recomendaré, a menos que algún día armen una sólida base conceptual y teórica sobre la que sustenten su método y su aplicación a trastornos del neurodesarrollo y daño cerebral.

Ante este panorama, ¿Qué le ofrece la neuropsicología al paciente? Pues una intervención centrada en la persona, no en los síntomas, ni en los signos, ni en el trastorno. La neuropsicología propone una intervención basada en los modelos teóricos que fundamentan la neurociencia actual y que tratan de explicar el funcionamiento cognitivo, la conducta, y la emoción, teniendo en cuenta al individuo en toda su complejidad, incluyendo los diversos ambientes sociales en los que se debe desenvolver con eficacia. Y es en dicha intervención global en la que tienen cabida una mezcla de diversos métodos, técnicas y herramientas que el neuropsicólogo usará de forma coordinada y basada en el conocimiento, para ayudar al paciente.

Para que una intervención neuropsicológica en pacientes con TDAH, o daño cerebral en general, tenga éxito debe incidir de forma simultánea, sin dejar ninguno fuera, en los siguientes aspectos:

  • Cognición. Mediante una evaluación neuropsicológica se determina qué funciones cognitivas y sus subprocesos están alterados y cuáles conservados (orientación, atención, velocidad de procesamiento, memoria, funciones ejecutivas, praxias, gnosias, cálculo, lenguaje, razonamiento, toma de decisiones, cognición social). A partir de esta evaluación, de una entrevista con los familiares y el niño, y una exhaustiva anamnesis se establecen los objetivos y se diseña el plan de intervención.
  • Conducta, emoción y motivación.
  • Funcionalidad. Teniendo en cuenta las habilidades sociales, dificultades escolares, la autonomía del niño para desempeñar actividades de la vida diaria propias para su edad (vestido, alimentación, organización y realización de sus deberes, desplazamientos, etc…)
  • Familia. Es un punto clave sobre el que debe apoyarse nuestra intervención, debe ser una extensión y el campo de aplicación del trabajo en la consulta de neuropsicología.
  • Colegio. Se debe mantener contacto y coordinación con el colegio del niño. El tutor será nuestros ojos y nuestra fuente de información sobre los aspectos académicos, el comportamiento y las relaciones entre iguales del niño en la escuela.
  • Y para los asuntos de la medicación deben consultar con su neuropediatra, a dicho profesional recurro yo ante la duda.

Todos los puntos anteriores están incluidos en la formación de un profesional de la neuropsicología, y son varios los años necesarios para adquirir esos conocimientos, unos seis años, a los que se deben sumar los años necesarios de práctica clínica para asentar todo lo aprendido durante el periodo de formación. Conseguir  mejoras significativas en un niño con TDAH es una tarea ardua y que requiere su tiempo, y desde luego no se logran tan sólo con aplicar un método o herramienta y esperar a que dé sus frutos. Requiere compromiso, información-formación y trabajo duro por parte de la familia, del niño, del colegio y del profesional de la neuropsicología.

Los neuropsicólogos que nos dedicamos a la práctica clínica no estamos pagados por empresas farmacéuticas, compartimos abiertamente nuestros conocimientos y avances sobre nuestras técnicas de evaluación y rehabilitación, llevamos a cabo investigaciones para mejorar nuestras intervenciones, y publicamos nuestros resultados en revistas científicas de calidad contrastada que versan sobre educación, neurología, neuropsicología, o neurociencia. Nuestros estudios pueden ser revisados por quien quiera, y si es necesario, pueden ser criticados y rebatidos mediante nuevos estudios.

Ah, y muy importante, somos críticos con nuestra profesión, nos replanteamos continuamente sus bases y fundamentos, estudiamos y trabajamos diariamente por mejorarla. La neuropsicología es una disciplina con una larga tradición científica, plagada de grandes autores de la neurociencia actual y pasada que la han ido moldeando y haciendo fuerte, pero que a la vez evoluciona, está viva, no se quedó estancada en unos métodos de trabajo y unos conocimientos sobre neurociencia, ya algunos obsoletos, que pertenecen al siglo pasado. A la vez, la neuropsicología genera conocimiento nuevo sobre patologías neurológicas y su tratamiento. La neuropsicología es más que un método, este hace referencia a una parcela muy reducida de conocimiento o aplicación clínica, en cambio la neuropsicología es un gran cuerpo de conocimiento teórico-práctico que abarca (aunque sea inabarcable) desde las ciencias sociales, pasando por la biología, la neurología, la psicología, hasta la neurociencia, y que trata de predecir, explicar y rehabilitar las consecuencias que surgen tras cualquier patología neurológica.

Y para finalizar, lo que he comentado en esta entrada es aplicable al resto de profesiones con las que comparto trabajo en el campo de la neurorrehabilitación, como la fisioterapia, la logopedia y la terapia ocupacional, que también llevan su cruz en este asunto.

Es responsabilidad de los profesionales que nos dedicamos a la neurorrehabilitación, a la educación y la sanidad ser extremadamente críticos y cuidadosos con lo que recomendamos a nuestros pacientes. Aquí les doy mi punto de vista sobre los métodos que he comentado, ahora ustedes buscan, consultan, y eligen lo que crean más conveniente para usted o su familiar.

Y todavía hay quien pregunta que para qué sirve tanta Ciencia. Siempre pienso que no veo lo de “tanta” por ningún sitio.

           Fdo: Ángel Martínez Nogueras. Neuropsicólogo y coordinador clínico de neurobase.

 

 

 

 

 

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Acerca de neurobase

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4 respuestas a Intervención en TDAH y neurorrehabilitación, revisión de algunos métodos.

  1. Olé!!! Hace falta llenar muchos vacíos que separan la práctica clínica de la investigación. Debemos basarnos en aquello que los estudios dicen que funciona para darle a nuestros usuarios el mejor tratamiento disponible (eso lo recoge el Código Deontológico del Colegio de Psicólogos, del cual soy colegiado). Hace falta que existan voces que se alcen contra estas aberraciones a la ciencia y que, a la vez, produzcamos conocimiento científico válido. Enhorabuena por el artículo. Nos leemos.

    Jonatan Molina Torres
    Psicólogo Clínico Infantil
    Twitter: @joniii91

  2. neurobase dijo:

    Hola Jonatan, pues si que hace falta divulgación y difusión del conocimiento, y ayudar a las familias a separar el grano de la paja. Y sumarle a lo anterior una buena educación universitaria basada en el pensamiento crítico, que desgraciadamente es escasa, o al menos, insuficiente hoy día. Muchas gracias por tu atención y por tu comentario.

  3. Neurocientífica dijo:

    Sinceramente, respecto al neurofeedback creo que el problema es darle el enfoque neuropsicológico que tu le has dado. El neurofeedback es una técnica electrofisiológica, y su fundamento fisiológico debes buscarlo ahí, en la capacidad de aprendizaje del cerebro humano para autorregular las variables electrofisiológicas, es decir la amplitud y distribución de las ondas de frecuencia que componen la actividad electrica cerebral y que puede conseguirse mediante la presentación al paciente de una señal de feedback positiva y facil de interpretar. Esto es un hecho demostrado en numerosas publicaciones, antiguas y nuevas. El problema que teneis los neuropsicológos es la necesidad de clasificar el tipo de tarea, llamarla atención selectiva, dividida, focalizada o memoria de trabajo, cuando cada vez está más claro que no hay una actividad o zona cerebral concreta y encargada de cada función, si no que el cerebro funciona de manera sincronizada y jerarquizada y que el desequilibrio de un sector provoca la desestabilización de la función cognitiva de manera general y ahí es donde pretende actuar el neurofeedback (de nuevo desde un punto de vista electrofisiológico). La psicología y la neuropsicología le han hecho mucho daño a esta ténica en mi opinión, presentando resultados basados en la puntuación de uno u otro test y aplicándola de manera incorrecta y generalizada cuando lo que de verdad se necesita (y afortunadamente están comenzando a publicarse numerosos resultados en artículos más actuales que los que expones) es demostrar los resultados con mediciones electrofisiológicas reales sobre que ocurre en el cerebro tras la aplicación correcta y adaptada a cada paciente de la técnica, lo cual creo que le viene grande a la neuropsicología y a la psicología en general.

    • neurobase dijo:

      No logro entender qué daño puede hacerle la neuropsicología, y la construcción de modelos de funcionamiento de la Cognición, al neurofeedback. El hecho de intentar conocer la cognición no es un problema ni de la neuropsicología ni de otra disciplina investigadora o clínica que intente saber más y tratar mejor a sus pacientes. No veo el problema. En cuanto a los procesos cognitivos de los que habla usted, me remito a la ingente cantidad de conocimiento que se acumula sobre la existencia de dichos procesos y que afortunadamente son aplicables a la clínica en pacientes neurológicos, ya que es común observar que tras daño neurológico se mantienen preservados unos mientras existe déficit en otros, es decir, son disociables, aunque mútuamente interconectados. Estos procesos cognitivos como atención sostenida, atención alternante, memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva, etc, son las bases de la cognición y provienen de modelos teóricos y conceptuales de la neurociencia en general, no son sólo invención de la neuropsicología. Por otro lado, podrá ver la creciente incorporación de profesionales de la neuropsicologia a los laboratorios y centros de investigación en neurociencia, ya que venimos a cubrir una parcela hasta ahora descuidada por esta. Por el hecho de ponerles nombre a cada uno de estos procesos cognitivos no creemos que sean procesos aislados, o que actúen de forma aislada y “pegados” a una región cerebral. En ningún momento hablo en esta entrada de ningún tipo de localizacionismo, o de correspondencia entre área cerebral y función cognitiva. No creo que el funcionamiento cerebral responda a este modelo, la neuropsicología adopta la visión de un cerebro cuya actividad se sustenta en amplias e interconectadas redes funcionales. La revisión bibliográfica la he hecho este mismo año en el motor de búsqueda Medline, me limité a reflejar lo que en el mismo aparece (recogí revisiones sistemáticas y metaanálisis, obviamente, no artículos aislados) hasta la fecha de hoy, y así lo hago saber en la entrada. Si usted tiene bibliografía (que sean revisiones sistemáticas y metanálisis) obtenidas en bases de datos indexadas y que sea más moderna que la que ofrece Medline, tiene las puertas abiertas de este foro para compartirlas, ya comenté que no tengo inconveniente en ir colgando, y actualizando las novedades y avances en este campo.
      No entiendo su ataque a la neuropsicología, tengo compañeros que son reputados psicofisiólogos, referentes nacionales en el campo de la neurociencia. Desde hace muchos años la psicofisiología, o la electrofisiología aplicada a la conducta y la cognición, constituye un campo de trabajo y estudio dentro de la psicología, observe que en cada Facultad de Psicología hay un laboratorio de psicofisiología. Yo mismo colaboro con un Neurofisiólogo, y mantenemos conversaciones agradables sobre el papel que la neuropsicología podría jugar dentro de los laboratorios o Unidades de Gestión Clínica de Neurología y Neurofisiología, y de cómo la aportación de la neuropsicología podría enriquecer su trabajo. De hecho ya colaboramos activamente mediante becas y financiación de proyectos de investigación. También derivo y comparto pacientes con psicofisiólogos y neurofisiólogos clínicos, obviamente considero muy útil la electrofisiología en el campo de la neurorrehabilitación. La electrofisiología no nos queda grande a los neuropsicólogos, y lo demostramos día a día.
      Me reafirmo en las ideas expresadas en el texto publicado, existe poca bibliografía publicada en medios especializados y de reconocido prestigio, y el neurofeedback está muy alejado de la realidad clínica para la que pretende ser útil, y no responde adecuadamente a la complejidad de los procesos de aprendizaje, cuya expresión conductual y social va más allá de la simple regulación o no de determinadas ondas cerebrales o actividad cerebral regional.
      Un saludo.

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