TALLER: Evaluación Neuropsicológica en Demencias

neurobase viaja a Málaga en Mayo para impartir un taller de Evaluación neuropsicológica junto a Brain Dynamics. Sigue creciendo nuestra colaboración!!

TALLER:
“Evaluación Neuropsicológica de los Trastornos Neurocognitivos Leves y Mayores (Deterioro Cognitivo Leve y Demencias antes de la publicación del DSM-5)”.

LUGAR DE IMPARTICIÓN: Brain Dynamics, Edif. de Bioinnovación. UMA,  C/Severo Ochoa nº 34, Parque Tecnológico de Andalucía Campanillas, Málaga.

 Precio: 30 euros

 NUEVA FECHA: 27/06/15 En horario de mañana y tarde.

La duración del taller será de 8 horas y tendrá un enfoque eminentemente práctico, aunque sin obviar los contenidos teóricos mínimos necesarios para lograr un aprendizaje óptimo durante la exposición de los casos clínicos propuestos. El objetivo primordial de este taller es dotar al alumno de una visión amplia sobre el Trastorno Neurocognitivo Leve y los Trastornos Neurocognitivos Mayores más frecuentes, y de las herramientas empleadas para la evaluación neuropsicológica, toma de decisiones y diagnóstico en casos de deterioro cognitivo asociado a enfermedades neurodegenerativas. Centraremos el taller sobre la Evaluación Neuropsicológica que se lleva a cabo como ayuda al diagnóstico etiológico (de probabilidad), es decir, en la evaluación realizada a pacientes que acuden a nuestra consulta y que aún no han no tienen un diagnóstico médico. El taller incluirá los siguientes puntos:

  • Envejecimiento normal
  • Quejas Cognitivas Subjetivas
  • Definición del Trastorno Neurocognitivo Leve. Criterios diagnósticos actuales.
  • Clasificación y descripción de los Trastornos Neurocognitivos Mayores mas frecuentes.
  • La Evaluación Neuropsicológica, objetivos y fases. Importancia de la anamnesis.
  • Funciones cognitivas a evaluar, caracterización y modelos teóricos básicos.
  • Pruebas de evaluación en Trastornos Neurocognitivos: screening, baterías globales y pruebas “específicas”. Escalas funcionales y neuropsiquiátricas. Selección de las pruebas y elaboración de la batería de evaluación a aplicar.
  • Interpretación de los resultados de las pruebas neuropsicológicas e integración de los mismos con los datos recogidos de la anamnesis y la observación, valor de lo cuantitativo más lo cualitativo. Diagnóstico en neuropsicología.
  • Pruebas complementarias y otros profesionales implicados en el proceso de diagnóstico etiológico de los trastornos neurocognitivos. Diagnóstico diferencial.
  • Comunicación de los resultados: El informe neuropsicológico. La evaluación neuropsicológica como paso previo indispensable para la planificación del programa de intervención neuropsicológica y estimulación cognitiva.
  • Exposición del tema mediante casos clínicos.

Para aquellos alumnos que se matriculen en el curso “La Evaluación Neuropsicológica” la asistencia al taller será gratuita. Solicitada acreditación a la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía (ACSA), para el curso y el taller.

Más información sobre el curso La Evaluación Neuropsicológica y este Taller en:

info.cursos@brain-dynamics o llamando al 951 952 778 o  629 863 477.

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A VUELTAS CON LA VALIDEZ ECOLÓGICA EN NEUROPSICOLOGÍA

A VUELTAS CON LA VALIDEZ ECOLÓGICA EN NEUROPSICOLOGÍA

Hace no mucho tiempo, hablando con unos ingenieros, informáticos y algún matemático sobre las labores que realizábamos los neuropsicólogos les contaba eso de la evaluación, rehabilitación, estimulación cognitiva, la neuroimagen,  la plasticidad neuronal, etc… Y entremezcladas con esas cuestiones pronuncié las palabras validez ecológica. En ese mismo instante pusieron cara de póker y me miraron con gesto de querer hacerme un par de preguntas. No sé qué les pasaría por la cabeza, puede que se imaginaran algo así como al neuropsicólogo saliendo al campo o montando un huerto mano a mano con los pacientes, donde recogeríamos tomates y melocotones, hecho todo de una forma muy ecológica. También es posible que pensaran otra cosa. En cualquier caso,  aquello de la validez ecológica en neuropsicología les pilló por sorpresa, pero con una sencilla explicación quedó claro y comprendido el concepto. Aunque en realidad, tras la sencilla explicación se esconde un tema complicado que está sacudiendo de lleno a la neuropsicología, a la que ha pillado con los pantalones a media altura, y no terminamos de subírnoslos o de bajárnoslos del todo, o quizás sea un quiero y no puedo, vaya usted a saber.

El concepto de validez ecológica no es nuevo,  empieza a mascarse allá por los años 70 del siglo pasado, por aquel entonces bajo el ala de Psicología, pero en pocos años alcanza también a la neuropsicología. En nuestra disciplina, se materializa en un intento de sacar a la neuropsicología de los laboratorios y consultas, y acercarla a la vida real, a los problemas concretos que nuestros pacientes con daño cerebral encuentran en el desarrollo de su vida cotidiana. Para ponernos de acuerdo, a las actividades de la vida cotidiana las llamamos Actividades de la Vida Diaria (Básicas, Instrumentales y Avanzadas), y de lo que trata es de determinar si los déficits cognitivos causados por un daño cerebral dificultarán la realización de dichas Actividades de forma independiente, o dicho de otro modo, si afectarán a la capacidad funcional del paciente. Desde entonces, poco a poco, la idea de la validez ecológica ha ido calando entre los profesionales y cogiendo más y más peso, aún a sabiendas de que estamos tratando de valorar esta capacidad funcional al abrigo de un entorno “artificial” y controlado como es nuestra consulta. De este modo, nos encontramos frente a un objetivo ambicioso, ya que supone ser capaces de extrapolar los resultados extraídos desde un entorno a otro muy distinto, es decir, predecir el funcionamiento del paciente en entornos sociales, laborales, académicos o en el hogar, a partir de una valoración llevada a cabo en un entorno clínico.

Hasta aquí todo bien, perseguimos un objetivo que parece coherente con las pretensiones de nuestra intervención neuropsicológica, ¿Pero coherente con todas las pretensiones que caben esperar de un neuropsicólogo? ¿Incluso de un neuropsicólogo clínico? ¿Es o debe ser el lograr la validez ecológica nuestro gran y único objetivo? Pues puede que no, aunque parezca la panacea, este afán también tiene una parte negativa. Puede que nos estemos pasando de frenada en la incorporación de la validez ecológica, parece que la estemos convirtiendo en el Santo Grial de la neuropsicología. Esto se puede ver en los resultados de ciertos estudios que periódicamente se van publicando, que son el vivo retrato de las ansias por encontrar una estrecha relación entre lo observado en la consulta y el desempeño de las actividades de la vida diaria.

Como iba diciendo, este asunto, el de pretender que un resultado cuantitativo obtenido en una serie de test neuropsicológicos predigan la capacidad funcional del paciente en su vida personal, social o laboral es una cuestión complicada, que en más ocasiones de lo deseable se trata con demasiada ligereza, perdiéndose a veces la cautela a la hora de interpretar los resultados de nuestras evaluaciones o investigaciones, haciéndose afirmaciones atropelladas en pos de demostrar la utilidad, en forma de validez ecológica, de nuestro trabajo. La utilidad y valor de la neuropsicología va más allá de este tema, mucho más allá. Hoy día, el foco de atención en esta cuestión se pone sobre las funciones ejecutivas (antes fue también la memoria), siendo muy común leer artículos científicos que concluyen que las puntuaciones de los pacientes, en determinados test que exploran las funciones ejecutivas, constituyen un buen predictor de la capacidad funcional de esos sujetos… Fiiiuuuu, ¡la madre del cordero! Por ejemplo, esto ocurre con test como el Wisconsin Card Sorting Test, el Trail Making Test, y otros más. Pero ante esto, no puedo más que preguntarme… ¿Cómo se puede predecir el desempeño de un paciente en situaciones sociales o laborales a partir de las puntuaciones obtenidas en uno de estos test?, ¿Qué laberinto de explicaciones teóricas se debe trazar para establecer y fundamentar esta relación? La evaluación realizada en una consulta representa una situación muy controlada y estructurada, frente al “mundo real” que no es tan estructurado, predecible y comprensivo con los errores cometidos en la ejecución de una tarea, por poner una pega de entre todas las que hay. Pero todo esto supone un problema interno, se guarda bajo la alfombra. Aquí cabe una pregunta ¿Estaremos confundiendo la existencia de correlación estadística significativa con la capacidad predictiva o la causalidad? Pues no creo que las confundamos, pero a veces miramos a otro lado y hacemos como que sí. Ya que estamos, que levante la mano algún neuropsicólogo que sea capaz de predecir el grado de independencia funcional, o si su paciente volverá a trabajar, o más rebuscado aún, la puntuación que obtendrá su paciente en la escala FIM-FAM un año después de haber sufrido un TCE, partiendo de las puntuaciones obtenidas en el Wisconsin Card Sorting Test. Apuesto a que no lo acertará en 999 de 1000 de mil veces por mucho que el SPSS le diga que hay una correlación del 0,8 entre ambas variables (aunque no llega ni de lejos al 0,8, será del 0,4 ó 0,5 y mucho es). En cualquier caso, yo me decanto más por la capacidad predictiva de las pruebas de Velocidad de Procesamiento, pero es sólo cuestión de gustos personales, je je!!

En realidad, un test no es nada más allá que un instrumento creado y usado para evaluar el estado de unos determinados procesos cognitivos, luego, decir que un  test predice tal o cual capacidad de la vida diaria no significa nada, es una frase vacía de contenido. Un test no predice, en todo caso lo haría el funcionamiento cognitivo de un sujeto en un momento determinado. Ahora bien, otra cuestión distinta sería poder aislar algún proceso cognitivo concreto puesto en juego durante la ejecución de una determinada prueba neuropsicológica, y que pudiera ser el responsable de sustentar dicha relación predictiva, es decir, encontrar una función cognitiva que sea el principal sostén de una determinada actividad de la vida diaria (en caso de que esto tenga algún sentido y fundamento, las cosas no son nunca tan sencillas). En fin, y todo esto sin hablar del lío conceptual que tenemos, por ejemplo, con las funciones ejecutivas, que da para más de un libro.

Sinceramente, si queremos herramientas de evaluación con valor ecológico, no veo más solución que ponernos manos a la obra y crearlas, dotándolas desde el mismo momento de su concepción de una fiabilidad y validez consonantes con el fin perseguido. Sería más fácil crear nuevos test que tratar de tejer una maraña teórica alrededor de los que ya tenemos para lograr que encajen, de forma artificial y a presión, con la pretendida validez ecológica. Aquí habría que hacer también una matización, desde el punto de vista clínico sí que sería muy relevante que una parte, ¡ojo digo una parte!, de nuestra evaluación tuviera la mayor validez ecológica posible, sin embargo, desde la perspectiva de la investigación básica esto no es tan relevante, ya que su objetivo es puramente desentrañar la relación de tú a tú que existe entre cerebro y cognición, por lo que podemos emplear test sin validez ecológica. Me encantan las pruebas de laboratorio puras y duras, tipo “toque la flecha izquierda cuando aparezca el cuadrado rojo y la derecha cuando…” y si hay un registro de Potenciales de por medio, mejor que mejor. No obstante, voy a ir un poco más allá, incluso en la práctica clínica no debemos concentrar todos nuestros esfuerzos únicamente en buscar la validez ecológica de nuestra evaluación o de nuestro trabajo, también, y con el mismo grado de importancia, debemos fijarnos como co-objetivo el conocimiento riguroso del estado de las funciones cognitivas de nuestros pacientes, siendo capaces de poder explicitar aquellas funciones y sus subprocesos que se encuentran alterados y conservados. No creo que sea beneficioso pisar el acelerador de la validez ecológica a costa de todo, hemos de acogerla e integrarla de forma ordenada en la estructura ya construida de la neuropsicología actual, e ir preparándonos para darle sentido a esta pareja. No debemos dejarnos llevar por corrientes, modas o sugerencias de otras disciplinas con un enfoque mucho más ecológico ya desde su concepción. En neuropsicología existe un corpus de conocimiento y metodología que deben ser protegidos, respetados y ampliados (y ni hace falta decirlo…sometidos a constante y rigurosa crítica), aunque por el camino vayamos incorporando nuevos conceptos como el de validez ecológica. Este equilibrio entre la búsqueda de validez ecológica y la indagación y trabajo sobre los procesos cognitivos superiores, como objetivo primordial por sí mismos, lo llevo también a la rehabilitación neuropsicológica. ¿Deben ser ecológicas, o lo  más cercanas posible a Actividades de la Vida Diaria, todas y cada una de las tareas programadas en un plan de rehabilitación neuropsicológica? No lo creo, una buena parte de nuestro trabajo consiste en estimular directamente y de forma particular aquellas funciones cognitivas que se encuentren afectadas tras un daño cerebral. La mayoría de nuestros pacientes cuando llegan a nuestras consultas no están en situación de volver a enfrentarse a tareas de la vida diaria. Antes de volver a enfrentarse a ellas, o a tareas complejas que impliquen la puesta en marcha de un nutrido grupo de funciones cognitivas, necesitan adquirir una serie de competencias cognitivas básicas que garanticen un mínimo éxito en su desempeño, y esta labor en ocasiones no casa bien con la validez ecológica. Y lo anterior no supone un drama, no obstante, cada uno tendrá su opinión. En fin, ¿Podemos lograr esta validez sin perder rigor científico por el camino? O acaso, ¿Ya no aspiramos a ser una disciplina científica (la neuropsicología, claro) sino puramente aplicada? ¿Se puede separar el yo neuropsicólogo del yo neurocientífico? También cabe la posibilidad de que queramos la teta y la sopa.

Os dejo la referencia de un artículo de 1985 en el que ya se trata este tema, desde el punto de vista de la psicología de la época. Y si buscan Javier Tirapu-Ustárroz  y validez ecológica en internet encontrarán información actualizada sobre el asunto. Seguimos a vueltas con este asunto desde hace más de 30 años.

– El problema de la validez ecológica, de Francisco Valle.

Fdo: neurobase

 

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ESTIMULACIÓN COGNITIVA EN PACIENTES CON DETERIORO COGNITIVO Y DEMENCIAS.

ESTIMULACIÓN COGNITIVA EN PACIENTES CON DETERIORO COGNITIVO Y DEMENCIAS.

Si se dispone a leer esto esperando encontrar esos sencillos pasos para aprender a aplicar un programa de estimulación cognitiva, definitivamente, esta no es su entrada, ni un blog el lugar adecuado para encontrarlos, ni en realidad existen tales pasos sencillos. En esta entrada no voy a tratar ningún tema técnico relacionado con la estimulación cognitiva como la plasticidad cerebral, o la efectividad e idoneidad de la estimulación cognitiva en demencias, esto se da por superado hoy día, además, hay muchos artículos y trabajos de investigación publicados y gratuitos que hablan sobre este tema. También quiero aprovechar para adelantar que la próxima entrada (cuando tenga tiempo) si que la haré de un tema algo más teórico, muy probablemente será sobre el Tálamo para un neuropsicólogo, pero en esta ocasión trataré un tema más mundano, con implicaciones mucho más inmediatas y que toca de lleno un asunto tan sensible como es el tratamiento de los pacientes con déficits cognitivos o demencias.

A modo de breve introducción recordaré que la estimulación cognitiva se encuadra en las llamadas Terapias no Farmacológicas recomendadas, por consenso general, para la intervención en pacientes con deterioro cognitivo o demencia. Los objetivos de estas intervenciones no farmacológicas, en combinación, ni que decirlo tiene, con las farmacológicas (habitualmente inhibidores de la acetilcolinesterasa), son:

1-estimular y mantener las capacidades mentales,

2- evitar la desconexión del entorno y fortalecer las relaciones sociales,

3- dar seguridad e incrementar la autonomía personal del paciente,

4- estimular la propia identidad y autoestima,

5- minimizar el estrés y evitar reacciones psicológicas anómalas,

6- optimizar el rendimiento cognitivo,

7- mejorar el rendimiento funcional,

8-  incrementar la autonomía personal en las actividades de la vida diaria,

9- mejorar el estado y sentimiento de salud y,

10- aumentar la calidad de vida del paciente y de los familiares y/o cuidadores.

No parecen unos objetivos como para tomárselos a la ligera, por lo tanto, tampoco nos tomaremos a la ligera la estimulación cognitiva, es decir, todo el trabajo que el neuropsicólogo realiza sesión a sesión, frente a frente y mano a mano con el paciente, conociéndolo (a él, a su enfermedad, y a su entorno), motivándolo, dándole feedback, reconduciendo su ansiedad y frustraciones, afianzando los avances cognitivos y emocionales que se suceden desde el momento del diagnóstico, por pequeños que puedan parecer, compartiendo, comprendiendo y salvando las dificultades cotidianas, y tratando de servir de apoyo al paciente y a su familia. Todo lo anterior, en su conjunto y sin quitar ni una coma, confluye y se entremezcla para dar cuerpo y sentido a la estimulación cognitiva, no se puede descontextualizar el entrenamiento cognitivo de las circunstancias que acompañan a un paciente con demencia. Separamos las partes de una intervención neuropsicológica del mismo modo que parcelamos las funciones cognitivas, pero sólo por motivos operativos o para facilitar su estudio y comunicación, en la realidad tanto la estimulación cognitiva como las funciones cognitivas o cerebrales son partes de un todo, de un continuo donde es imposible concretar dónde empiezan unas partes o funciones y acaban otras. Poner a un paciente a hacer tareas de estimulación cognitiva por la simple estimulación no tiene sentido y debería tener pena por vía administrativa.

sofáfuxing-parkVoy a dejar de lado la estimulación cognitiva en sujetos sanos, en estos casos ya he dicho en alguna entrada anterior que la mejor estimulación que usted puede hacer o recomendar es llevar una vida activa y saludable, poco plato y mucho zapato, salir a la calle, relacionarse con otra gente, salir con sus nietos o sobrinos al campo y jugar con ellos, aprender algo nuevo como tocar la guitarra, bailar salsa, o hacer encaje de bolillos, y por la noche, si ya está cansado y no quiere salir más, pues se echa una partida de Sudoku, juega con el ordenador o lee un rato, etc…, lo que más le guste. Y ya ve, tendrá una estimulación cognitiva muy barata, incluso pagando un chato de vino por el camino.

Hoy me voy a centrar en pacientes con deterioro cognitivo ligero y demencias, situaciones donde la aplicación insustancial y mecánica de ejercicios supuestamente de “estimulación cognitiva” me parece más grave. Antes de entrar en materia hay que hacerse una pregunta, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de estimulación cognitiva? Pues nos referimos a aquellas actividades dirigidas a mejorar o mantener el rendimiento cognitivo general o a alguno de sus procesos y componentes (atención, memoria, lenguaje, funciones ejecutivas, cálculo, etc.), en pacientes con algún tipo de lesión en el sistema nervioso central, que se encuadra en un programa de intervención neuropsicológica. Esta es una pregunta nuclear en esta entrada. Muchos habrán oído hablar de ella, ya que la estimulación cognitiva ha experimentado un boom recientemente y han proliferado  multitud de materiales de estimulación en forma de cuadernos, libros, láminas y tarjetas, cuentos, aplicaciones para tablet, programas de ordenador, plataformas y juegos on-line, consolas de videojuegos, realidad aumentada, simuladores de entornos reales, realidad virtual inmersiva, semi-inversiva, juegos de mesa, juegos psicoeducativos, materiales manipulativos, audiovisuales, y cualquier otra cosa que la imaginación te permita usar. No voy a poner ejemplos ni enlaces a ninguno de estos recursos, con sólo escribir “estimulación cognitiva” en Google aparecen resultados como para llenar un Boeing 747.

Pero ante tanta oferta, ¿cuál de todos ellos es mejor o más recomendable para mi paciente? ¿Es mejor usar nuevas tecnologías (tablets, ordenador, consolas de video juegos, etc…), usar materiales manipulativos, o de lápiz y papel? ¿Entrenar las funciones cognitivas en entornos reales, por ejemplo, la cocina del paciente, o en entornos virtuales? Puede que la opción a elegir sea hacer un uso combinado de todas ellas, en la variedad está el gusto, aunque en última instancia dependerá de las características y necesidades de cada caso o paciente en particular. Sin embargo, en realidad esta no es la pregunta importante, lo verdaderamente importante es cómo se use el material y las técnicas de estimulación cognitiva que se aplican, es decir, al final todo depende del conocimiento y pericia del que las aplica, en concreto del neuropsicólogo, o de este junto a un equipo especializado, y no cualquier otro profesional, por más que cualquiera que coja un cuaderno de ejercicios de estimulación cognitiva se vea con capacidad para aplicarlo a un paciente con deterioro cognitivo o demencia. Esto está chupado, una lámina de memoria, pues que la haga y así trabaja la memoria…*?#!≠%&

Que exista esta variedad y cantidad de materiales de estimulación en principio es bueno, significa que hay gente que investiga o que tiene buena capacidad de observación en la práctica clínica diaria y aplica sus conocimientos a la creación de excelentes y utilísimos materiales, y los comparte con todos nosotros! Parece entonces que el problema no está en la cantidad de los materiales disponibles, pero sí que puede que en parte lo esté en la calidad de los mismos (salvando muchas excepciones), y en mayor parte lo esté en el uso que se hace de ellos. El hecho de tenerlos al alcance de la mano o de un solo clic en internet puede dar la falsa sensación de que son para comprar, descargar y usar en cualquier lugar y por cualquiera. Sin duda aquí nos encontramos con otro de los problemas que genera la falta de formación reglada y oficial de los neuropsicólogos, lo que proporciona un vacío legal que es aprovechado por… (el adjetivo se lo dejo a ustedes) para hacer pasar por programas de estimulación cognitiva diversas actividades o talleres con menos fundamento teórico que la receta de un huevo frito.

Resumiendo lo anterior, la estimulación como simple estimulación o administración de láminas de trabajo, o de la tecnología más puntera, sin más, es tongo, una práctica simplista y fullera que hace daño a profesionales cualificados, a pacientes y a sus familiares. Un verdadero programa de estimulación cognitiva se implementa insertado en un programa de intervención neuropsicológica, y se acompaña de una exhaustiva y rigurosa evaluación neuropsicológica previa, el establecimiento de objetivos (realistas), la planificación y puesta en práctica de la intervención, una reevaluación y el seguimiento del caso, más un servicio de asesoramiento y apoyo a familiares, claro. Si alguna vez requiere los servicios de un profesional de este campo, y el susodicho no le ofrece una intervención que se componga de los pasos anteriores, huya de esa consulta como si hubiera fuego. Un programa de estimulación cognitiva, al igual que la evaluación neuropsicológica (aquella no es menos que esta), se enmarca o fundamenta sobre un conjunto de modelos teóricos o conceptuales que intentan dar cuenta del funcionamiento de la cognición y la interrelación multidireccional entre sus componentes fundamentales. O acaso alguien ha pensado alguna vez que los neuropsicólogos nos sacamos conceptos como atención alternante, memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva, etc, de la manga. Entre estos modelos teóricos que tenemos a nuestra disposición se pueden citar, por ejemplo y entro otros, el modelo de atención de Sohlberg y Mateer (1987, 2001), de Fernández-Duque y Posner (2001), al que se le puede añadir el de Ríos, Periáñez y Muñoz Céspedes (2004); modelos para la memoria como el de Atkinson y Shiffrin (1971) o la propuesta de Ruíz, Fernández y González (2006); el modelo integrador de las funciones ejecutivas de Tirapu, Muñoz Céspedes y Pelegrín (2002); para lenguaje el modelo de Damasio y Damasio (1989, 1992) y el de Cuetos (2003); para la gnosia visual de Humphreys y Riddoch (2001) y el de Treisman (1987); y para el control motor voluntario de Ochipa, Rothi y Heilman (1992). Y más, a estos se les pueden sumar aquellos que explican subprocesos dentro cada función cognitiva…hay todo un mar de teorías y conceptos de dónde extraer conocimientos.

Sólo a partir de la incorporación de estos modelos a nuestro trabajo clínico diario se puede lograr una estimulación cognitiva de calidad y con unos objetivos claros, o al menos, definidos hasta el detalle que nos permite el conocimiento que acumulamos hasta hoy sobre el funcionamiento del cerebro. A partir de ellos podemos dar cuenta del estado de cada una de las funciones cognitivas, y de cada uno de los subprocesos que las integran, y empezar a trabajar los procesos cognitivos y sus interacciones mutuas con el fin de optimizar el desempeño del paciente en sus tareas del día a día. Porque no podemos olvidar esto último, toda nuestra intervención cognitiva va enfocada a paliar las dificultades del paciente en su vida diaria, aprovechando en cada fase de la enfermedad los procesos cognitivos que mantienen un funcionamiento adecuado, para tratar de construir a partir de ellos el mayor grado posible de independencia funcional del paciente.

                                                                                                           Fdo: http://www.neurobase.es

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Unidad de Demencias

Unidad de Demencias

Ya es un hecho, neurobase impulsa y participa en la puesta en marcha de la primera unidad clínica especializada de demencias de la provincia de Jaén. Está situada en la Clínica Clivina de la capital, en la Avenida de Andalucía nº 2 piso 1º. Dicha unidad está compuesta por un Neurólogo, una Psiquiatra, y un Neuropsicólogo. La Unidad funciona con un protocolo de atención conjunta y coordinada de todos los profesionales, mediante el cual se hace una valoración clínica del paciente, se emite un juicio diagnóstico, se asesora a la familia, y se realiza el seguimiento y control de la evolución del paciente.

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Cursos de neuropsicología y de neuroimagen, Brain Dynamics

A continuación os cuelgo información sobre los próximos cursos de neuropsicología y de neuroimagen que ofrece Brain Dynamics. Ya podéis inscribiros a algunos de ellos.

Estos son los cursos de especialización en neuroimagen disponibles:

 

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Y para saber más sobre los cursos de neuropsicología (y neuroimagen) podéis pedir información en:

Dirección de correo: info.cursos@brain-dynamics.es

Teléfono 951 952 778

http://www.brain-dynamics.es/es/formacion-avanzada/formacion-en-neuropsicologia

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Noticias sobre el cerebro, el Alzheimer o cualquier otro neuroasunto

Noticias sobre el cerebro, el Alzheimer o cualquier otro neuroasunto.

Si juntamos el volumen de datos que se publican a través de la prensa y las redes sociales es fácil darse cuenta de que estamos sometidos a un  sobre-bombardeo de información. Pero se trata de información en chorro a reacción sin control ninguno, no me mal entiendan, no me refiero al control de un censor o señor de la vara, sino al control o tamiz de expertos que separen el grano de la paja. Este hecho lleva a una peculiar situación, y es que nunca habíamos estado tan informados pero tan desinformados a la vez. La Sociedad del Consumismo ha llegado a la información, la vemos, la leemos, no profundizamos en ella y al rato la dejamos en el baúl de los no recuerdos.

Hace tiempo que me vienen llamando la atención los artículos o información que se publica en la prensa general y las redes sociales, y que versan sobre el cerebro. En ellos suelen contarnos cosas como para qué sirve tal o cual región cerebral, dónde residen asuntos humanos como la decencia, la simpatía, la motivación para hacer ejercicio o el gusto por los helados de frambuesa y no los de coco, je je je! En realidad, estas cosas no se pueden encontrar, bueno sí, de hecho están en todo tu cerebro, junto con tu educación, tu entorno, tu carga genética, etc… También se incluyen métodos fabulosos para conseguir un supercerebro, la neuromáquina definitiva capaz de resolver grandes neurotareas, la mayoría de los cuales, hay que ver cómo son las cosas, implican pasar más tiempo delante de la pantalla de un ordenador. Estoy hablando del modernísimo “neurogym”, aunque la gimnasia cerebral es tan vieja como el hombre, y el mejor gimnasio cerebral es la vida misma vivida de forma activa, pero no se lo cuenten a nadie, ¡es un secreto! O por último, muchas veces estos artículos suelen tratar sobre el origen, casusa y tratamiento de determinadas enfermedades neurológicas. La palma se la lleva el Alzheimer, son incontables las publicaciones hechas en los últimos años sobre esta enfermedad, hay muchísimas. Estoy tentado de hacer una compilación de artículos curiosos sobre el origen y cura del Alzheimer. A este respecto, recientemente ha saltado otra noticia sobre esta enfermedad que ha inundado de nuevo páginas web, blogs, noticieros online y redes sociales, difundiéndose a la velocidad del rayo y que a primera vista parece ser un avance definitivo en la lucha contra esta enfermedad. En cuanto te detienes a pensar un momento encuentras muchísimos mitos, verdades a medias, falsas creencias y vendedores de arena en el desierto alrededor del cerebro,  las neurociencias, y las patologías neurológicas.

La noticia que me lleva a escribir esta entrada a primera vista es impactante, la escuchas y se te abren los ojos como platos, el titular es “Una prueba de sangre podrá predecir el Alzheimer un año antes de que se desarrolle”. Sin embargo, acto seguido y pasada la emoción inicial surge la reflexión, ¿un año antes de que se desarrolle? Si bien tengo entendido, el problema que tenemos con esta enfermedad es que no sabemos ni cuándo ni porqué se desarrolla, luego, ¿cómo vamos a saber cuándo es un año antes de un momento que no conocemos y que no podemos determinar? El titular es espectacular, pero equívoco, no refleja o respeta el contenido del artículo original, el cual viene a decir que un nuevo análisis de sangre nos permitirá determinar con mayor precisión la posibilidad o riesgo de conversión de Deterioro Cognitivo Leve (o Alzheimer prodrómico) a Alzheimer, pero en ningún caso predice la demencia un año antes de que se desarrolle. De hecho, la Enfermedad de Alzheimer (EA) comienza a desarrollarse y dañar el cerebro (EA preclínica) muchos años antes de que sus síntomas sean evidentes y nos lleven a consultar con un especialista, por lo que es imposible o muy difícil detectarla antes de que se inicie, al menos a día de hoy.

Hoy día en lugar de dicho análisis de sangre se realiza una punción lumbar buscando la presencia de determinados marcadores biológicos, pero generalmente cuando se realiza es para confirmar o descartar una sospecha fundada de presencia de Deterioro Cognitivo Leve o EA prodrómica, y en el peor de los casos una demencia, luego en estos casos ya llegamos tarde. El análisis de sangre simplifica este proceso y evita la desagradable punción lumbar. En cualquier caso me parece un gran avance, aunque quedarán años para que esta técnica llegue a hospitales y clínicas. Por si alguien lo ha pensado,  hacernos análisis de sangre desde una edad temprana y repetirlos de forma periódica a lo largo de nuestra vida, para entonces sí, detectar o predecir a tiempo el riesgo de desarrollar Alzheimer, o quizás porqué no una cardiopatía, un cáncer, otras demencias, etc…, es simplemente inviable, descabellado.

No sólo se producen avances en relación a los biomarcadores y la forma de detectarlos, también la investigación con neuroimagen está ofreciendo algunas respuestas, más allá de su innegable valor a la hora de establecer el diagnóstico diferencial en demencias. Este es el caso de un estudio que habla sobre el adelgazamiento de la corteza cerebral y el riesgo de desarrollar Alzheimer, pero no entro en más detalles, tan sólo quería apuntar que existen otras vías de investigación en curso.

Como dejé aparcada esta entrada hace algún mes que otro va dando tiempo a que aparezcan nuevas noticias sobre la EA. La última dice que un fármaco podría revertir la destrucción del aprendizaje y la memoria que causa el Alzheimer. De nuevo, a primera vista esta noticia dada por un periódico cualquiera es fantástica, qué duda cabe, parece que por fin vamos a acabar con el deterioro cognitivo asociado a la EA, o al menos con los déficits de memoria. Sin embargo, con la experiencia que acumulamos, ante este titular lo primero que debemos hacer es poner gesto de incredulidad y reflexión, leer la noticia completa en el periódico en cuestión y después ir a la fuente original del artículo, en este caso se encuentra aquí:

http://www.plosbiology.org/article/info:doi/10.1371/journal.pbio.1001923.

 Bien, ya tenemos el artículo original, el paso previo antes de leer este artículo, y otros del mismo palo, es calentar, hacer unos buenos estiramientos, y tomarse un buen café tras haber dormido muy bien ese día. Resulta que tras un largo rato y mucha fatiga logramos leerlo, entonces a estas alturas ya habremos observado que  los resultados de este estudio se han obtenido con ratas manipuladas genéticamente hasta decir basta, cuya tarea era recorrer un laberinto típico empleado en el trabajo de laboratorio con estos animales. Pues bien, acabamos de ser testigos de primera mano de un enorme salto, diría yo que un triple salto mortal con doble tirabuzón, conceptual y teórico en la extrapolación de unos resultados científicos, pero bueno, le ha servido a cualquier periódico para tener unos cuantos lectores más. No me cabe duda de que el hallazgo pueda ser un avance en la comprensión y tratamiento futuro de la Enfermedad de Alzheimer y que se le debe dar su importancia, pero de ahí a titular un artículo como “Un nuevo fármaco podría ayudar a revertir los déficits cognitivos del mal de Alzheimer”, va un trecho gigantesco. En ciencia comparada suele ser habitual intentar extrapolar los resultados obtenidos en estudios con animales de laboratorio al funcionamiento cognitivo de seres humanos, pero esa extrapolación me parece tan natural como merendar un bocadillo de pilas alcalinas triple A con un zumo de mercurio para bajarlo, intragable.

Aunque lo parezca no me desvío del objetivo de esta entrada, que no es otro que la información que desinforma. Con dos ejemplos de noticias es suficiente para ver a donde quiero llegar. No hay mejor forma de estar informado que ir a los artículos originales sobre los que se escribe en las noticias. Sin embargo, esto puede ser difícil por al menos dos motivos. El primero de ellos es que en la mayoría de las ocasiones se echa en falta el enlace al artículo original, el que escriben los autores de la investigación, así se podría ver que en la mayoría de las ocasiones estos se toman los resultados con mucha cautela y terminan el artículo añadiendo que aún se necesita replicar los resultados en muestras más amplias, que aún faltan años para que el hallazgo se pueda aplicar al común de los pacientes, que los resultados se circunscriben a una situación y una muestra muy concreta, etc…, conclusiones muy alejadas de los titulares de las noticias. Si tiene tiempo y ganas, cualquier biblioteca de una Universidad pública de España es de acceso público, luego puede ir a la más cercana a su domicilio y buscar un artículo científico en los ordenadores de la misma, así al compartir la noticia a través de las redes sociales sabrá realmente lo que está compartiendo y será capaz de emitir un juicio de valor propio sobre las conclusiones de la investigación. Esta visita a la biblioteca habremos de hacerla, obviamente, cuando el estudio sea de financiación privada, pero si se paga con dinero público debe ser accesible para todo el mundo y desde cualquier lugar a partir del primer minuto tras su publicación. El segundo motivo vendría dado porque la mayoría de la población no está formada en este campo, ni hace falta, así es que se necesita un interlocutor que desgrane los hallazgos y los presente a la sociedad en forma comprensible, y realista a la vez. Repito y remarco lo de realista, que es más importante que comprensible, porque comprender algo que no es cierto tiene menos valor que un billete de 30 euros, amén de la pérdida de tiempo. Por contra, el hecho de interponer un “traductor” en ocasiones suele conllevar que se desvirtúe el contenido original, se le dé al asunto un tinte bonito y los resultados se vendan como primorosos y triunfalistas. Así, en ocasiones parece que con una píldora o unos ejercicios de entrenamiento cerebral vamos a desarrollar nuestro cerebro hasta el punto de recordar dónde pusimos aquel cromo de Gordillo que perdimos cuando teníamos ocho años, o ser capaces de elaborar la Teoría de la Gran Unificación en Física, y todo sin movernos de nuestro cómodo sofá. No se fíen, trileros y aprovechados hay en todos sitios.

 En resumen, se publica mucho sobre el cerebro en general y la Enfermedad de Alzheimer en particular, pero mucha de esa información publicada no es verídica, está endulzada y no se ajusta a la realidad que los avances y los conocimientos científicos nos dibujan. Ya lo sé, es cierto, algunos me dirán que resulta muy difícil estar bien informado y que por el contrario es muy fácil estar bien desinformado, ¡cómo la vida misma! Ante esto, y con la avalancha de información que recibimos cada día, tan sólo podemos ponernos en “modo crítico” y verificar bien quién es el que está difundiendo la información y qué referencias existen sobre él. Supongo que a fuerza de leer información de calidad se podrá acabar aprendiendo a separar el grano de la paja. Para finalizar, quiero dejar claro que no pretendo ser derrotista, todas las aportaciones, bueno casi todas, son muy importantes y nos acercan más, por ejemplo, al descubrimiento del origen del Alzheimer, desconocido a día de hoy. Esto último me lleva a señalar que sin conocimiento del origen de una enfermedad no podemos ni hablar de la cura. El punto negativo es que en muchas ocasiones se generan unas falsas expectativas en cuanto a la proximidad en el descubrimiento de la cura o el paliativo de los síntomas que generan algunas enfermedades, como por ejemplo el Alzheimer, y que no me parecen justas con quienes se enfrentan a diario con esta enfermedad, o con cualquier otra.

                                                                                                                                       Fdo: neurobase

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ATROFIA CORTICAL POSTERIOR

ATROFIA CORTICAL POSTERIOR

Dentro de la denominación de enfermedades neurodegenerativas caben una gran multitud y variedad de enfermedades, unas más comunes y conocidas y otras menos. En esta entrada trataremos una de las incluidas en el grupo de poco conocidas e infrecuentes. Se trata de la Atrofia Cortical Posterior (ACP), una enfermedad neurológica de la que tenemos pocas oportunidades de ver en nuestra consulta, de hecho, revisando las publicaciones sobre esta enfermedad en castellano no se cuentan más que un puñado de casos, y en inglés tampoco hay demasiadas publicaciones. Esto no quiere decir que no haya más casos sino que no se documentan o publican. En este punto radica la importancia de la publicación de estudios de caso único, ya que constituyen una fuente de información muy valiosa para otros clínicos.

Como iba diciendo, la Atrofia Cortical Posterior (ACP) es una enfermedad neurodegenerativa cortical que comparte similitudes fisiopatológicas con la Enfermedad de Alzheimer, aunque la expresión clínica de ambas enfermedades es diferente. De esta situación surge una duda, que consiste en saber si se debe considerar a la ACP como una variante de la Enfermedad de Alzheimer (EA) de inicio cortical en regiones posteriores, o por el contrario, considerarla una enfermedad diferente a la EA. Ambas patologías, la ACP y la EA, comparten los mismos hallazgos en una punción lumbar durante la fase de diagnóstico, es decir, un nivel reducido de péptido β-amiloide 42 y unos niveles incrementados de proteína tau y de tau fosforilada en el líquido cefaloraquídeo, y además, comparten los hallazgos anatomopatológicos típicos de la EA en un estudio postmorten, es decir, acumulación de ovillos neurofibrilares y placas seniles.  No obstante, mediante estudios con PET, SPECT o RM  se puede observar que el patrón de neurodegeneración de ambas enfermedades es diferente, mientras la EA comienza con una degeneración en la región temporomedial, la ACP comienza con una degeneración de regiones postrolándicas, corteza occipitoparietal con afectación de  las vías dorsal y ventral del procesamiento visual. Estos dos patrones diferenciados de neurodegeneración comportan, a su vez, dos expresiones clínicas bien diferenciadas, por lo que podría ser válida la opción de considerar la ACP como una entidad patológica distinta a la EA, en lugar de una misma enfermedad con dos expresiones diferentes, es decir, considerar la ACP como una EA atípica.

Vías dorsal y ventral

Como ya he dicho, hay muy pocos casos descritos de esta enfermedad, aunque se han podido elaborar unos criterios clínicos mínimos que ayudan en su detección y clasificación. Estos son:

  1. Comienzo insidioso con síntomas de alteraciones visuales.
  2. Ausencia de una patología oftalmológica que explique los síntomas; la agudeza visual es normal.
  3. Los defectos visuales son desproporcionados con respecto a otros déficit cognitivos.
  4. Curso progresivo.
  5. Las imágenes pueden mostrar atrofia, hipometabolismo o hipoperfusión occípito-parietal u occípito-temporal uni o bilaterales.

El inicio típico de la ACP difiere de otras demencias como la EA y la Demencia Frontotemporal (DFT), y suele estar caracterizado por problemas perceptivos visuales que a menudo se confunden con alteraciones de la vista durante unos pocos años, lo que hace que en primera instancia algunos pacientes consulten con un oftalmólogo, que por regla confirma el buen estado de los órganos de la visión. A estos problemas perceptivos visuales iniciales como la agnosia asociativa y la agnosia aperceptiva, ésta última relacionada con la presencia de simultagnosia de inicio precoz, les suelen seguir alteraciones visuoespaciales, anomia, enlentecimiento en la velocidad de procesamiento, alteraciones atencionales visuales, y desorientación espacial, evolucionando en algunos casos a Síndromes de Balint y de Gerstmann más o menos completos. En otros casos descritos también aparece apraxia y acalculia primaria, de hecho, la ACP se puede presentar en forma de dos fenotipos clínicos diferenciados, uno de predominio apráxico y otro de predominio visuoespacial. Por el contrario, es común que estos pacientes muestren un comportamiento adecuado y conciencia de la enfermedad, junto con un lenguaje (excepto por la presencia de anomia), unas capacidades mnésicas y unas funciones ejecutivas bien conservadas o, al menos,  no tan afectadas como las capacidades visoperceptivas durante las fases iniciales de la enfermedad. Con respecto a este perfil cognitivo se da una situación peculiar, a veces se trata a estos pacientes de ACP con Galantamina, que se emplea, entre otras cosas, para tratar los problemas de memoria (la ACP no suele conllevar alteración de memoria inicial). Sin embargo, la aportación más importante que la Galantamina (inhibidor de la acetilcolinesterasa) pueda estar haciendo a estos pacientes sea que previene la muerte neuronal (apoptosis) inducida por el acúmulo de β-amiloide, luego podría estar ayudando a retrasar el curso de la enfermedad, aunque no fuera necesaria según el perfil cognitivo que muestra la ACP.

Los signos y síntomas que pueden mostrar los pacientes con ACP son variados y complejos, para intentar salvar dicha complejidad y poder exponerlos de forma algo más clara he optado por hacer un cuadro, donde se puedan observar los posibles signos y síntomas asociados a la ACP inicial, y que deben ser valorados en la consulta de neuropsicología. En el cuadro sólo se incluye aquello que puede estar relacionado con la ACP y que es susceptible de hallarse alterado, aunque también se evaluaron el resto de gnosias (que al no observarse afectadas quedan fuera del cuadro), la capacidad funcional y el estado emocional. No obstante, de esta complejidad se deriva una consecuencia directa,  y es la gran cantidad de tiempo que se necesita para llevar a cabo una exploración neuropsicológica completa de estos sujetos. Yo mismo he tenido la oportunidad de evaluar un caso de ACP, llevándome alrededor de 10 horas de trabajo evaluador, a las que se han de sumar las horas requeridas para la integración e interpretación de los resultados.

cuadro ACP

 

Si intento traducir los déficits más significativos o definitorios de la ACP a dificultades en la realización de actividades cotidianas, podríamos observar que estos pacientes tienen problemas en tareas o situaciones como, por ejemplo, discriminar personas por su rostro (prosopagnosia); dificultades al reconocer objetos mediante la vista pero no mediante el tacto o el sonido que producen, o pueden no reconocer un objeto como  una cafetera vista desde arriba pero sí de canto (agnosia visual aperceptiva); también tendrán dificultades al reconocer objetos o escenas completas, por ejemplo, al ver una llave pueden decir que ven sólo un objeto redondo, obviando la parte de los dientes, o al ver una fotografía no pueden decir qué escena completa representa ya que perciben partes aisladas de la imagen , si cambian su atención de una parte de la imagen a otra, la anterior “desaparece” (simultagnosia); al escribir a mano no lo hacen en línea recta, se desvían hacia arriba o abajo, al leer se pueden saltar algún renglón de un mismo párrafo, o cambian al de arriba o al de abajo a mitad de renglón y se pierden por el folio (déficits visoespaciales); dificultades con el cálculo o con el uso del dinero, la relación entre céntimos y euros se vuelve muy difícil de manejar (acalculia); dificultades al nombrar o pedir un objeto, no les sale el nombre, aunque saben lo que es y pueden decir para qué sirve (anomia); dificultades a la hora de alcanzar objetos, como coger una taza de café por el asa, o llenar un vaso de agua con una botella, debido a una deficiente coordinación mano-ojo (ataxia óptica); o por último, para no alargarme, tendrían dificultad para alternar la fijación de la mirada sobre diferentes objetos, por ejemplo, cuando buscamos un objeto en una habitación desde la puerta de la misma, vamos escaneando la habitación parte por parte, pero en un momento dado su mirada no obedece y se queda paralizada sobre una parte de la habitación, ha perdido el control sobre los movimientos voluntarios de los ojos (apraxia ocular). Si bien estos signos de forma aislada no parecen muy graves, cuando se padecen todos juntos pueden llegar a ser muy discapacitantes, no hay que olvidar que se trata de una demencia, aunque en ocasiones el paciente se parezca más una persona con problemas graves de la vista.

Si bien los síntomas iniciales, o el grupo principal de los mismos, se encuentran bastante bien documentados en la ACP, aún salvando las diferencias individuales inherentes a los procesos de pérdida de capacidades cognitivas, observamos que no ocurre lo mismo con la evolución de la enfermedad a lo largo de los años, es decir, con su curso clínico completo. Por ejemplo, no sabemos cómo evolucionan las capacidades mnésicas o ejecutivas de estos pacientes, en qué fase de la enfermedad debemos empezar a sospechar que van a sufrir un declive, o si las dificultades iniciales con el lenguaje en forma de anomia desembocan en otras más graves en un corto periodo de tiempo. Son muy pocos los datos que hay al respecto, a excepción de la conclusión obvia de que al final de la enfermedad se produce una demencia global, siendo  predominantes los déficit visoperceptivos durante todo el proceso.

En conclusión,  y aunque excede las pretensiones de esta entrada llegar a la solución del dilema de si la Atrofia Cortical Posterior es un subtipo de Enfermedad de Alzheimer o es una enfermedad distinta, sí que parece obvio que ambas enfermedades son diferenciables mediante un completa evaluación neuropsicológica, y que de los datos de la misma se desprende que los pacientes con ACP presentan unas necesidades y dificultades particulares que requieren de una atención y una de intervención particular. Amén de la necesidad de descripción completa de la evolución de la enfermedad que nos ayude a proveer de información a nuestros pacientes, sus familiares, y a nosotros mismos, neuropsicólogos y demás profesionales que trabajamos día a día con estos pacientes.

                                                                                                                         Fdo: neurobase

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I JORNADAS TRANSDISCIPLINARES DE DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO DE JAÉN, 14 Y 15 DE NOVIEMBRE 2014

I JORNADAS TRANSDISCIPLINARES DE DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO DE JAÉN, 14 Y 15 DE NOVIEMBRE 2014

Tengo el placer de comunicarles que por fin han tomado forma las primeras jornadas de daño cerebral en la ciudad de Jaén, tendrán lugar entre el 14 y el 15 de Noviembre de 2014, en el Aula 1 del edificio A-4 del Campus de las Lagunillas de la Universidad de Jaén. La inscripción será gratuita ¡¡Ya se puede reservar plaza para asistir a las jornadas!! La reserva de la plaza se realiza enviando los siguientes datos:

– Nombre y apellidos.

-Profesión.

– Email y teléfono de contacto.

– Indicando también los días que desea asistir, sólo día 14, sólo día 15, o ambos días…..

….A la dirección de correo electrónico: jornadasdcajaen@neurobase.es

Observaciones:

– Si tiene algún tipo de necesidad especial indíquelo e intentaremos ayudarle en lo que  podamos.

– Si acude con acompañante, éste deberá estar también inscrito.

– Si tiene alguna duda, ¡consúltenos!

 



PROGRAMA:

VIERNES 14 de NOVIEMBRE 2014

  • 9:00 a 9:40 Recogida información y registro de asistencia.
  • 9:40 a 10:00. Acto de inauguración de las jornadas. A cargo del Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Jaén, D. Alfonso Jesús Cruz Lendínez. y la Delegada de Salud, Igualdad y Bienestar Social, Doña Mª Ángeles Jiménez Samblás.
  • 10:00 Juan Alfonso Andrade. Dr. En Medicina, Médico Rehabilitador. Jefe del Servicio de Rehabilitación del complejo hospitalario de Jaén. “Rehabilitación integral del paciente por ictus”.
  • 10:40 Manuel Lovera Sánchez Puerta. Dr. En Medicina, Neurólogo. Medicina privada Adeslas Jaén y Córdoba, Clínica Clivina, Jaén. “Ictus y daño neurológico”.
  • 11:20 a 11:50. Pausa café
  • 11:50 María Moral Extremera. Trabajadora Social. ADACEA Jaén.“Trabajo Social y Daño Cerebral Adquirido: Nadie dijo que era fácil. Testimonio de una familia afectada.”.
  • 12:25 Myrtha O´Valle. Dra. En Psicología, Neuropsicóloga. Directora asistencial del Servicio de NeuroRehabilitación y Daño Cerebral del Hospital Nisa Sevilla-Aljarafe. “Innovaciones en el tratamiento de los pacientes con daño cerebral sobrevenido en un servicio de neurorehabilitación interdisciplinar”.
  • 13:05 Mariana López Martín. Terapeuta Ocupacional. Coordinadora de Terapia Ocupacional del Servicio de NeuroRehabilitación y Daño Cerebral del Hospital Nisa Sevilla-Aljarafe. “Aprendiendo a ser independiente: la Terapia Ocupacional en el proceso neurorehabilitador”
  • 13:40 COMIDA
  • 16:00 Roberto Cano de la Cuerda. Dr. en Fisioterapia. Experto en fisioterapia neurológica. Profesor en Dpto. de Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Rehabilitación y Medicina Física, Universidad Rey Juan Carlos. “Nuevas tecnologías en el tratamiento del paciente con ictus”.
  • 16:40 Marcos Ríos Lago, Dr. en Psicología, Neuropsicólogo. Coordinador de la Unidad de daño cerebral del hospital Beata María Ana, Madrid. Profesor del Dpto. de Psicología Básica II (UNED). Investigador en el grupo de Neuroimagen del Hospital Ruber Internacional (Madrid). “Plasticidad cerebral y bases de la rehabilitación neuropsicológica“.
  • 17:20 Mesa redonda, participan:
  • Ángel L. Martínez Nogueras. Neuropsicólogo en neurobase, Jaén, Doctorando en la Universidad de Sevilla y Servicio de NeuroRehabilitación y daño cerebral del Hospital Nisa Sevilla-Aljarafe. “Variables pronósticas de recuperación tras daño cerebral adquirido, papel del genotipo”.
  • Domingo López. Rodríguez. Dr. en Inteligencia Computacional y Análisis de Imagen e Investigador del Área de Neurotecnología de la Universidad de Málaga, Matemático. Responsable de I+D+i de Brain Dynamics, Málaga. “Tendencias en neuroimagen aplicada al daño cerebral adquirido”.
  • Manuel Vázquez Marrufo. Dr. En Biología. Profesor Titular del Dpto. de Psicología Experimental, Universidad de Sevilla. Director del Laboratorio de Psicofisiología de la Universidad de Sevilla. “Indicadores electrofisiológicos para la evaluación del deterioro cognitivo en pacientes por ictus”.
  • Modera la mesa: Carmen Sáez Zea, Dra. En Psicología, Neuropsicóloga. Profesora del Área de Psicobiología de la Universidad de Jaén. Servicio de Neurología del Hospital Universitario de traumatología y Rehabilitación Virgen de las Nieves de Granada.
  • 19:20 Acto de clausura a cargo de:
  • Doña Adoración Quesada Bravo, Diputada del Área de Igualdad y Bienestar Social de la Diputación Provincial de Jaén.

SÁBADO 15 de NOVIEMBRE 2014

  • 9:30 a 10:00 Registro de asistencia
  • 10:00 A 14:00 Talleres prácticos de:
  • NEUROPSICOLOGÍA: Ángel Martínez Nogueras, neurobase, Jaén.
  • FISIOTERAPIA: Celestino Maldonado Roldán y María Ruiz Higueras. ADAEA Jaén.
  • LOGOPEDIA: Ángel Rodríguez López. ADACEA Jaén.

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Jornadas avaladas por la SANP como actividad formativa.

Gracias a las entidades que colaboran, sin su ayuda no se podría haber hecho esto.

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Curso “Evaluación neuropsicológica”

En esta ocasión, la entrada será para anunciar que neurobase participa en la impartición de cursos de formación en neuropsicología en asociación con la empresa malagueña Brain Dynamics.

Se acaba de abrir el plazo de inscripción a la primera edición del curso “Evaluación Neuropsicológica”. Es un curso de introducción a la evaluación neuropsicológica, cuenta con un temario bastante extenso y cuidado, en el que se podrán conocer las principales patologías a las que nos enfrentamos los neuropsicólogos (en población adulta, el de infantil llegará próximamente), las funciones cognitivas superiores y su neuroanatomía básica, las principales herramientas que tenemos para la evaluación, y la comunicación de los resultados de la evaluación mediante el informe neuropsicológico.

OBJETIVOS
En este curso se pretenden adquirir los conocimientos teóricos y clínicos básicos del
proceso de evaluación neuropsicológica:
 Brindar los conocimientos fundamentales relativos a la evaluación neuropsicológica
integral del paciente, tanto de los aspectos emocionales, conductuales, y
fundamentalmente de las funciones cognitivas superiores en sujetos con alteraciones
neurológicas o daño cerebral.
 Fortalecer los conocimientos para planear, llevar a cabo, e interpretar los resultados del
proceso terapéutico de evaluación neuropsicológica, derivados de los conocimientos
teóricos.
 Adquirir herramientas para poder identificar el enfoque teórico adecuado requerido en cada caso para evaluar los déficits asociados a las patologías neurológicas más comunes.

 

METODOLOGÍA
El curso consta de 50 horas teórico-prácticas, las cuales se impartirán en modalidad
online.
En la parte teórica se presentarán los conceptos teóricos básicos por cada una de las
unidades didácticas, mientras que en las actividades prácticas se hará especial hincapié en la resolución de casos prácticos por parte del alumnado.

 

A QUIÉN VA DIRIGIDO
Pueden acceder alumnos universitarios y/o profesionales en activo cuyo interés resida en
aplicar, en el ámbito profesional/investigador, conocimientos teórico-clínicos del proceso de
evaluación neuropsicológica.

 

TITULACIÓN ACADÉMICA
A la finalización y superación del curso, el alumnado recibirá el correspondiente certificado,
así como las acreditaciones concedidas. Actualmente se encuentran solicitadas:
 Acreditación de la Agencia de Calidad Sanitaria (ACSA)
 Acreditación de la Fundación Europea de Psicología (EFP)
 Acreditación de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo.

 

PROFESORADO
El profesorado que impartirá este curso es:
1. Lda. Gloria Guerrero Pertíñez. Psicóloga, Postgrado en Neuropsicología y demencias,
Doctoranda en Neurociencias y sus aplicaciones clínicas y miembro del grupo de
investigación NEUTEC de la Universidad de Málaga.

2. Ldo. Ángel Martínez Nogueras. Neuropsicólogo. Máster en Neuropsicología Clínica y
Experto en Técnicas de Neuroimagen. Tesis doctoral en Estudios Avanzados en Cerebro y
Conducta. Funciones Cognitivas: Bases Neuropsicológicas, Psicolingüísticas y
Socioculturales, Universidad de Sevilla. Coordinador en Jaén del Grupo de trabajo de Neuropsicología del Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Oriental.

PROGRAMA ACADÉMICO
1. Introducción a la evaluación neuropsicológica.
1.1 Introducción. Objetivos de la neuropsicología.
1.2 Introducción y objetivos de la evaluación neuropsicológica.
1.3 Fases de la evaluación neuropsicológica.
2. Daño cerebral. Relación cerebro-conducta
2.1 Relación cerebro-conducta
2.2 Cuándo vamos a evaluar. Patologías cerebrales a las que nos enfrentamos
2.3 Papel de las técnicas de neuroimagen.

3. Instrumentos de evaluación
3.1 Instrumentos de evaluación cognitiva.
3.2 Evaluación de variables no cognitivas.
3.3 Criterios para la selección de los instrumentos de evaluación.
4. Evaluación de la atención
4.1 Caracterización de los procesos atencionales.
4.2 Instrumentos de evaluación.
5. Evaluación de la memoria.
5.1 Caracterización de la memoria.
5.2 Instrumentos de evaluación.
6. Evaluación de las Funciones Ejecutivas
6.1 Caracterización de las funciones ejecutivas
6.2 Instrumentos de la evaluación

7. Evaluación del lenguaje
7.1 Caracterización del lenguaje.
7.2 Instrumentos de evaluación.

8. Evaluación de las praxias y gnosias
8.1 Caracterización de las práxias
8.2 Evaluación de las praxias
8.3 Caracterización de las gnosias.
8.4 Evaluación de las gnosias.
9. Comunicación de los resultados de la evaluación.
9.1 El informe neuropsicológico.

 

INSCRIPCIÓN
Para poder inscribirse los/las participantes deberán enviar los documentos que se detallan a la dirección info.cursos@brain-dynamics.es:
• Solicitud de inscripción debidamente cumplimentada
• Contrato de fraccionamiento debidamente firmado (si el alumno lo solicita)

 

PRECIO
El precio del curso es de 375 euros. Excepto para alumnos no residentes en España cuyo
precio será de 395 euros, pues se aplican las tarifas de transacción internacional
Para aquellos trabajadores en activo por cuenta ajena (dentro del ámbito español) que
deseen realizar el curso como bonificable a través de la Fundación Tripartita, el precio del mismo de 420€ (incluidos gastos de gestión administrativa si Brain Dynamics tramita la
bonificación).
Existe la posibilidad de fraccionar el pago del curso y disponemos de bolsa de prácticas
para todos aquellos alumnos/nas que lo soliciten.
FECHAS Y HORARIOS
La fecha de inicio será el 26 de Mayo y finalizará el 11 de Julio de 2014. Al ser un curso
online, el alumnado participante dispondrá de un horario flexible según su propia disponibilidad.

CONTACTO
Departamento de Formación de Brain Dynamics
Déborah Mata / Ramiro Jiménez / Laura Torreblanca
Mail: i nfo.cursos@brain-dynamics.es
Teléfono: 951 952 778 / 629 863 477 / 653 937 331
Edificio de Bioinnovación – C/Severo Ochoa Nº 34
Parque Tecnológico de Andalucía
29590 Campanillas, Málaga

Fdo: http://www.neurobases.es

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